Pero al mismo tiempo, puede generar fuertes lluvias e inundaciones en las costas de América. En Estados Unidos, las lluvias intensas afectarían especialmente a la costa oeste. En Centroamérica y el Caribe, típicamente El Niño se manifiesta como una reducción significativa de las lluvias.
No significa que no lloverá, pero sí que la precipitación es irregular y compleja para sostener ciclos agriculturales tradicionales. El Corredor Seco de Centroamérica es una de las regiones con un impacto más severo, con déficits prolongados de agua. ¿Qué efectos puede tener Sudamérica y específicamente en Chile?
En Sudamérica, el efecto es mayormente opuesto. Aunque en países como Colombia, Venezuela y el norte de Brasil tendrán condiciones más secas, con mayor riesgo de incendios; en el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile, la advertencia es prepararse para más lluvias de lo habitual. En el caso de Chile, también podría implicar un invierno menos frío, con temperaturas mínimas ligeramente más altas de lo habitual.
La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) ya advirtió a fines de abril que preveía un invierno más lluvioso para la zona centro-sur del país. De acuerdo a la DMC, otros fenómenos pueden modificar las condiciones meteorológicas de Chile, como la Oscilación Madden-Julian (MJO) y la Oscilación Antártica (AAO), los que influyen en la intensidad y trayectoria de los sistemas frontales. El impacto que pueda tener El Niño dependerá de su intensidad, duración y su interacción con otros factores climáticos, que pueden potenciar o mermar su efecto.
Respecto de un "Niño Godzilla", el meteorólogo Álvaro Constanzo de la DMC dijo en el último informe del organismo que "este término no existe como tal, pero sí un escenario con señales que podrían favorecer el inicio de un invierno lluvioso en la zona centro sur". ¿Cómo influye El Niño en los huracanes y qué antecedentes existen de "Superniños"? El Niño tiene efectos opuestos sobre la actividad de huracanes en el Atlántico y en el Pacífico.
En el Atlántico, actúa como un inhibidor de huracanes. En el Pacífico oriental, especialmente cerca de México y Centroamérica, favorece una mayor actividad ciclónica. Durante El Niño se produce un cambio importante en la dirección y velocidad de los vientos atmosféricos según la altura.
Ese fenómeno es conocido como cizalladura del viento, el que dificulta que las ondas tropicales provenientes de África se organicen y evolucionen en depresiones tropicales, tormentas y huracanes en el Atlántico. En contraste, el calentamiento de las aguas del Pacífico aporta el combustible necesario para el desarrollo de ciclones en esa zona. El último "Superniño" ocurrió en 2015, y en ese entonces las aguas del Pacífico alcanzaron temperaturas especialmente elevadas.
Otros eventos de "Superniño" ocurrieron entre 1982 y 1983 y entre 1997 y 1998. El fenómeno sigue siendo objeto de estudio científico para entender cómo influye el cambio climático en su comportamiento. Según Hosmay López, todavía no existen respuestas concluyentes sobre esa relación.