Lo que pasó hoy con Alejandro Tabilo (35°) en el Masters 1000 de Roma es inexplicable. Inentendible. Se medía con el argentino Francisco Cerúndolo (27°) en lo que muchos esperaban como un partidazo o una especie de "clásico sudamericano", pero no fue así.

Y no fue así porque el chileno exhibió nivel decepcionante, muy alejado de lo que venía mostrando: Sin movilidad ni agresividad, sacando muy pocos primeros servicios y entregando toda la iniciativa. Fue triunfo de Cerúndolo por un expresivo 6-0 y 6-2 en poco más de una hora de juego. Un marcador que sí refleja lo que pasó en la cancha.

Y hasta pudo ser peor. Tabilo venía de ser campeón en el difícil Challenger 175 de Aix-en-Provence -cuyo cuadro parecía de ATP 250- y en primera ronda en Roma aplastó a Pablo Carreño Busta, ex top 10, por 6-2 y 6-1. Pero hoy, ese nivel desapareció completamente.

Tampoco quedó la sensación de que existiera algún problema físico o lesión. Simplemente desapareció. En el primer set ante Cerúndolo, el "Jano" perdió su saque tres veces y el argentino selló la manga por 6-0.

Sí, 6-0, ante la mirada atónita de su box, que intentaba levantarlo, pero sin éxito. El chileno, totalmente perdido y desconcertado, destrozó su raqueta ganándose un warning, en una imagen pocas veces vista en Tabilo. A lo mejor, incluso, nunca vista.

Para la segunda manga, el nacional algo más mostró, pero siguió siendo insuficiente. Pudo quebrar una vez, al menos. Sin embargo, la tónica no cambió y Cerúndolo cerró por 6-2.

Habrá que esperar que Tabilo hable para dilucidar qué pasó hoy. Más allá de ser, desde el marcador, una de las peores derrotas de su carrera, fue inentendible. Es evidente que nadie se lo esperaba.