El dueño de una exitosa empresa decide poner a su hijo como practicante para hacer, valga la redundancia, su práctica. El dueño lo que quiere hacer es vender la empresa a los chinos, pero con lo que no contaba este señor es que su hijo se empieza a enamorar de todos los que trabajan en dicho lugar. Empieza a crear lazos afectivos que provocan un cambio radical en sus intenciones.