Como ejemplo de aquello, la exrepresentante (diputada) republicana Marjorie Taylor Greene dijo, tras la amenaza de destruir a Irán, que no se trataba de “retórica severa, es locura”. Candace Owens, una influencer de extrema derecha, lo llamó “lunático genocida”, señala Baker, y el teórico de la conspiración Alex Jones, un exfanático del presidente, dijo que Trump “balbucea y parece que al cerebro no le está yendo muy bien”. Otros casos que menciona son el de Ty Cobb, que fue abogado de la Casa Blanca en el primer periodo de Trump, quien señaló que este es “un hombre que está claramente delirante”.
La exsecretaria de prensa del presidente, Stephanie Grisham, opinió que los posteos de este en redes sociales “reflejan el nivel de su locura”. A todos ellos Trump les respondió diciendo que “son personas estúpidas, ellos lo saben, sus familias lo saben y todo el mundo lo sabe”. Entre los demócratas el diagnóstico es unánime y uno de ellos, el presentante Jamie Raskin, pidió al médico en jefe de la Casa Blanca que evalúe la salud mental del presidente, ante sus “signos consistentes con demencia y deterioro cognitivo”.