Francisca Arriagada, de apenas 20 años y estudiante de segundo año de medicina veterinaria en la Universidad Santo Tomás, fue hallada sin vida en el domicilio de su abuela en Temuco. La víctima se había trasladado temporalmente a la vivienda para cuidar a las mascotas de su abuela, quien se encontraba de viaje en Santiago. El cuerpo de Francisca presentaba heridas graves y, según los primeros informes, su rostro estaba severamente afectado.
Según información preliminar, durante la noche del crimen, el tío de la víctima y otras personas habrían estado consumiendo alcohol en la misma propiedad. Por ello, las policías lo apuntan como uno de los sospechosos. "Llamé a mi hijo, que también se había quedado acá.
Tiene 24 años y no lo he encontrado, no contesta el teléfono", comentó Ivonne Navia, abuela de la víctima y madre del sospechoso. La Fiscalía confirmó que se puede establecer que había intervención de terceros y que se está reconstruyendo la historia de lo que subió durante la madrugada para los efectos de establecer responsabilidades. "Presenta diversas lesiones en su cuerpo y principalmente una en la cabeza, que es la que va a determinar si es en definitiva la que le provoca la muerte.
Se pudo encontrar un orificio en el sector del mentón provocado por un impacto balístico sin salida", consignó Patricio Montecinos, fiscal adjunto de Temuco.