La historia se remonta a 1870, cuando Cristobalina Montero, su fundadora, comenzó con la producción y venta de tortas y pasteles. En 1877, cuando el tramo del ferrocarril se amplió hacia el sur, los productos Montero comienzan a venderse en la estación de la ciudad, permitiendo a cientos de viajeros y turistas degustar estos dulces curicanos.