"Nunca se trató de empatía, sino de responsabilidad con el cargo y con el Estado, asunto que ni la misma directora respetó. Creo que continuar con su solicitud de renuncia va en la línea correcta, pese a que muchos personeros políticos usaron una enfermedad para criticar a la ministra", arguyó. Mientras en el oficialismo buscan alinearse con Marín, en la vereda de la oposición continúan las críticas por la remoción de Carrasco.
La jefa de bancada del PDG, Tamara Ramírez, consideró que "es inaceptable la forma en que el Ministerio de la Mujer ha abordado esta situación. Estamos hablando de una funcionaria que atraviesa un momento de salud delicado, y aun así se toman decisiones que carecen de humanidad". "La ministra no puede olvidar que su rol es precisamente resguardar la dignidad de las mujeres, no exponerlas a este tipo de tratos.
Aquí faltó criterio, empatía y liderazgo", acusó. De mismo modo, la diputada Flor Contreras (PDG) aseveró que "la ministra de la Mujer tiene que dar explicaciones claras, porque lo ocurrido genera una profunda contradicción entre el discurso y la práctica". "No basta con hablar de derechos y protección, hay que demostrarlo con acciones concretas.
Las decisiones pueden ser legítimas, pero la forma en que se ejecutan también importa, y en este caso se hizo de la peor manera posible", criticó.