Es la primera visita de Estado de un monarca británico desde que la madre de Carlos, la reina Isabel II, realizó el viaje en 2007. La fallecida reina también se dirigió al Congreso en 1991. Los cuatro compartirán el té de la tarde y recorrerán una colmena ampliada en la mansión presidencial, antes de que el rey y la reina partan a una fiesta en el jardín de la residencia del embajador británico.
“Cada aspecto del programa en la Casa Blanca ha sido cuidadosamente diseñado por el Presidente Trump y la primera dama Melania Trump para celebrar nuestra rica historia compartida y mirar hacia los próximos 250 años de la relación especial”, dijo la embajadora Monica Crowley, jefa de Protocolo de Estados Unidos. La visita se produce en un momento complejo para las relaciones entre Reino Unido y Estados Unidos, que quizás atraviesan su punto más bajo desde la crisis de Suez en los años ‘50. Aunque Trump solo ha elogiado a Carlos, ha criticado repetidamente a Starmer, desestimando al primer ministro electo de Reino Unido como débil y poco confiable.
El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Hakeem Jeffries, dijo el lunes que, si bien la relación sigue siendo especial, “las políticas tóxicas de los republicanos durante los últimos 15 meses aproximadamente la están erosionando”. “Esperemos que la visita del Rey contribuya en gran medida a reparar el daño que esta administración ha causado a uno de nuestros aliados más importantes”, dijo. Trump y Carlos volverán a reunirse el martes, y se espera que el rey subraye la importancia de la profunda y duradera relación entre los dos aliados.
Después de dos días en Washington, el rey y la reina viajarán a Nueva York para conmemorar los atentados del 11 de septiembre, visitar una organización comunitaria que entrega mentoría a niños afectados por la inseguridad alimentaria y asistir a un evento con altos líderes empresariales. Luego, la pareja viajará a Virginia para una fiesta de barrio y visitará un parque nacional antes de partir a Bermudas, un territorio británico de ultramar.