"En la gran mayoría de los casos, las mujeres que se jubilan a los 60 años pasan a recibir una pensión considerablemente menor a sus ingresos mensuales, lo que dificulta que puedan seguir cumpliendo con todas sus obligaciones, como el pago de contribuciones. Y en muchos casos, esto las obliga a tomar decisiones tan drásticas como vender su hogar de toda la vida para evitar el riesgo de que sea rematado. Como Estado, no podemos permitir una situación así", finalizaron.