Monto v/s velocidad En la mirada del académico de la UdeC, lo que debería preocupar a la población es que “(este salto) ocurrió en menos de cinco años y que no es lo mismo proyectar que el valor llegue a $50. 000 en noviembre de 2031 (si no bajamos la inflación del 4%) o si proyectamos los $50. 000 para octubre de 2033 (si mantenemos la meta de 3%).

Lo que nos debe importar es la velocidad a la que sube el valor de la UF y no su nivel. No da lo mismo que suba $10. 000 en 5 años a que lo haga en 7, pero eso es solo reflejo de la inflación”, dijo.

Claudio Parés añadió que además, nada cuesta “1 UF”. “Ningún precio que paguemos va a cruzar ninguna barrera psicológica tampoco. Puede ser un buen momento para recordar la importancia del control de la inflación, de discutir si es un buen mecanismo para ajustar contratos de mediano o largo plazo (que sí lo es), pero que el valor de la UF marque algún hito no cambia nada”, aseveró.

El Dr. Luis Méndez Briones, académico del Departamento de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciecias Empresariales de la Universidad del Bío-Bío (UBB) y director del Observatorio Laboral Biobío aportó que la UF se calcula mediante un algoritmo que considera la variación del IPC del mes anterior, es decir que es un reflejo de la variación de la inflación y ello se va observando día a día y cada mes del año. Acerca de qué implicancias tiene para el ciudadano de a pie que la UF supere la barrera de los $ 40 mil, el también director del Observatorio Laboral Biobío confirmó que existen incidencias sobre los dividendos hipotecarios que supone un aumento en pesos, equivalente a la variación de la UF en el mes precedente.

“En el caso de los arriendos corresponde un aumento equivalente, al ser estos pactados en UF; en colegiaturas, lo mismo y en las compras de viviendas implica un encarecimiento de los créditos hipotecarios, al reajustarse los dividendos en el valor equivalente a la variación de la UF”. Sobre cómo afecta a las pensiones, “éstas se ven incrementadas, fundamentalmente, por la rentabilidad de los fondos. Si se ven incrementados por el aumento de la UF, lo son solo en la medida que permiten a los ahorros mantener su poder adquisitivo”, contó el Dr.

Luis Méndez. Renato Segura, economista de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) Sede Concepción, apuntó, en resumen, que existe más de una obligación que se expresa en UF, como es el caso de los créditos hipotecarios o algunos contratos de pago de servicios (colegio, arriendo, etc. ), cuyo valor cambia todos los días en el mismo sentido y magnitud que lo hace el IPC.

Pero no ocurre lo mismo con los ingresos. “Esto genera que, en un ambiente inflacionario, el poder adquisitivo de los hogares pierda valor diariamente. Cómo la mayoría de los bienes y servicios del hogar denominados en UF presentan demanda inelástica, los procesos inflacionarios afectan directamente el bolsillo”, aseguró.