Señor Director: Chile ha encadenado dos años de mejoras en productividad tras una década de estancamiento. Aunque es tentador atribuirlo a políticas específicas, aún no está claro si esto es un cambio estructural o transitorio. Sostener las ganancias de productividad requiere innovación, e innovar en Chile enfrenta dos grandes desafíos.
El primero es el tamaño del mercado, pues muchas ideas solo son de interés para inversionistas privados si son viables a gran escala. Con 19 millones de habitantes, el mercado del país no es suficiente, y la emigración de talento emprendedor se vuelve una consecuencia natural. El segundo es el tipo de innovación que necesitamos.
Nuestras ventajas están en sectores de tecnología dura como minería, litio, y energía, donde experimentar es costoso y lento. El capital de riesgo se ha mantenido alejado de estos sectores, incluso en EEUU. Cómo atraer capital privado a estos sectores es una pregunta abierta.
Estos desafíos hacen que una política de innovación para Chile no pueda importarse. Debe ser específica y capaz de retener y aprovechar talento en sectores donde el país tiene ventajas reales, sin ignorar que parte de ese talento emigrará. Diseñar ese equilibrio es difícil, pero necesario, para mantener las mejoras en productividad.