Si bien parte de la desaceleración puede atribuirse a desafíos transitorios y sectoriales, lo cierto es que la economía en su conjunto ha perdido dinamismo. Y a ello se suma que datos como el repunte de los precios en el segundo trimestre, la caída de la confianza de los consumidores y el efecto del inicio del ajuste de gasto aún no reflejan del todo su efecto en la dinámica de crecimiento.