Científicos de Harvard y de la Universidad de Toronto descubrieron un fósil de hace unos 289 millones de años que está revelando más sobre el origen de la respiración. Se trata de un pequeño reptil que les permitió estudiar el sistema de respiración aérea más antiguo hasta ahora, el que compartieron los amniotas, un grupo que engloba a los reptiles, las aves, los mamíferos y sus ancestros comunes, y que fueron pioneros en explorar la vida terrestre. Recordemos que, hace unos 400 millones de años, los artrópodos y los primeros vertebrados abandonaron la vida marina y empezaron a conquistar la tierra, pero para eso tuvieron que adaptar su respiración.
Esto último contempló un asombroso proceso evolutivo que los humanos hemos heredado de ellos y que sigue sorprendiendo a los científicos. Lee también... Fósiles revelan el misterio de una especie antártica que sobrevivió a la extinción de los dinosaurios Domingo 22 Marzo, 2026 | 01:29 El fósil momificado, un ejemplar de Captorhinus aguti, es una criatura parecida a un lagarto de principios del Pérmico, que murió en una cueva de lo que hoy es Oklahoma (Estados Unidos) y que solo apenas mide unos pocos centímetros de largo.
Está en un estado de conservación excepcional, preserva huesos, piel y cartílago calcificado y restos de proteínas que son casi 100 millones de años más antiguos que los hallados anteriormente en huesos de dinosaurio. Los detalles se publicaron recientemente en la revista Nature. Un lagarto muestra cómo evolucionamos para respirar “El Captorhinus es una interesante criatura con aspecto de lagarto que es fundamental para comprender la evolución temprana de los amniotas“, señaló Ethan Mooney, de la Universidad de Harvard y codirector del estudio junto a Robert R.
Reisz, de la Universidad de Toronto (Canadá). Estas criaturas, que podían medir desde cinco centímetros a casi un metro, se encuentran entre los primeros reptiles en experimentar la vida terrestre. Mediante tomografía computarizada de neutrones, el equipo analizó el fósil tridimensional y descubrió una piel escamosa, “similar a un acordeón con bandas concéntricas que cubren gran parte del cuerpo desde el torso hasta el cuello”, un patrón parecido al de las culebrillas ciegas modernas, matiza Mooney.
El ejemplar, que conservaba parte de la estructura del aparato respiratorio, permitió a los científicos reconstruir el sistema respiratorio completo de un amniota primitivo y describir la respiración costal, la que utiliza los músculos entre las costillas para expandir y comprimir la caja torácica. Este tipo de respiración, que es mucho más potente y consigue aportar más oxígeno y expulsar más dióxido de carbono, fue una innovación crucial que permitió a estos animales abandonar la ineficiente respiración anfibia y adaptarse mejor al medio terrestre, contribuyendo a la explosiva y exitosa diversificación de los primeros amniotas, señalan los autores. Lee también...
Descubren en pleno Desierto de Atacama al primer plesiosaurio del Jurásico hallado en Chile Jueves 19 Marzo, 2026 | 09:27 “Fue un cambio decisivo que permitió a estos animales adoptar un estilo de vida mucho más activo“, subraya Mooney. Además, el análisis químico del fósil, mediante espectroscopia infrarroja de sincrotrón, detectó restos de proteínas originales conservadas en el hueso, el cartílago y la piel, unas moléculas orgánicas, nunca antes vistas en fósiles de la era Paleozoica y casi 100 millones de años más antiguas que el ejemplo más antiguo registrado anteriormente, que fue encontrado en un dinosaurio. “El hallazgo de restos de proteínas es excepcional” y “amplía drásticamente nuestra comprensión de lo que es posible en términos de preservación de tejidos blandos en el registro fósil”, concluye Mooney.
Referencia: Robert R. Reisz, Ethan D. Mooney y otros autores.
Mummified early Permian reptile reveals ancient amniote breathing apparatus. Revista Nature, 2026.