Un puma hizo de las suyas al interior de una parcela del sector Ojo Bueno, a unos 15 kilómetros al norte de Punta Arenas, luego de ingresar al predio y proceder a atacar a un grupo de ovejas que estaban resguardadas en un galpón. Esto sucedió el martes de madrugada, alrededor de las cinco y media de la mañana, en la Parcela Nº18, de propiedad del matrimonio formado por Armando Mancilla Hernández y Alicia Oyarzo Oyarzo, sector al cual llegaron a vivir hace 24 años. La hija, Claudia Mancilla Oyarzo, describió lo vivido esa jornada como una verdadera pesadilla.
En medio de la oscuridad, la única señal de que algo no estaba bien provino de los perros de la casa. “Me levanté y los perros ladraban mucho. Pero pensé que era por los conejos, que andan muchos por acá”.
De ahí que no le diera mayor importancia. A las nueve y media de la mañana la mamá le comentó que los perros habían entrado al galpón donde guardaban sus 16 ovejas. La hija fue a verificar y se encontró con el peor de los escenarios.
Varias ovejas estaban mordidas, ensangrentadas, “y con las vísceras afuera”, como lo describió. “La verdad es que con la escena me puse a llorar. Porque para cualquier persona pueden ser ovejas, pero para mis padres son sus mascotas, su vida, porque giran en torno a ellas”.
Llegó un hermano, que constató lo ocurrido en el galpón, y de inmediato descartó un ataque de perros. Fue categórico en sindicar como responsable a uno o más pumas. Esto lo corroboró el papá, que tiene la experiencia de haber trabajado por más de 40 años en Cañadón Grande, y vio ataques similares a ovejas, atribuidos a pumas.
Uno de los ovinos que quedó a muy maltraer tuvo que ser sacrificarlo en el acto. Los otros fueron atendidos por la médico veterinario Carolina Opitz, para quien sólo tuvo palabras de agradecimiento al salvar al resto de animales que quedó muy malherido. Del ataque alertado al Servicio Agrícola y Ganadero (Sag), cuyo personal se trasladó hasta la parcela, donde procedió a instalar una cámara para tener registros del felino.
Uno de los funcionarios le hizo entender a la hija del parcelero que las ovejas debían ser sacrificadas por las lesiones sufridas. “Lo miro y le pregunto. ¿Ustedes le van a decir eso a mi viejo, que tiene 90 años, y que estos animales son su vida.
Porque él se levanta, suelta sus ovejas, las mueve de un lado para otro. Lo único que le falta es meterlas a la casa, porque el gira en torno a sus ovejas y sus vacas”. Hace años, cuando el jefe de hogar llegó a vivir a este sector sufrió la pérdida de tres terneros, también a manos de un puma.
Cuando un equipo de La Prensa Austral estuvo este viernes en la mañana en la parcela del matrimonio Mancilla-Oyarzo las ovejas muertas sumaban tres. Al cierre de esta información se contactó con nosotros la hija para informarnos que había muerto la cuarta, sin descartar que otras puedan tener el mismo destino.