El trabajo con niños con trastorno del espectro autista posicionó a “Castor” como una de las innovaciones impulsadas durante los 40 años de la institución en Magallanes. En el marco de sus 40 años de trayectoria en Magallanes, la Corporación de Rehabilitación destacó la experiencia desarrollada con “Castor”, un robot social incorporado a las terapias y actividades pedagógicas de la Escuela Especial Club de Leones Cruz del Sur para el trabajo con niños con trastorno del espectro autista (Tea). La iniciativa fue posible gracias a una alianza de cooperación internacional con la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, permitiendo acercar tecnología aplicada a rehabilitación infantil a Punta Arenas y posicionando a la región dentro de experiencias vinculadas a robótica social asistencial.
La experiencia ha permitido integrar nuevas herramientas al trabajo cotidiano realizado por terapeutas y docentes dentro de la escuela especial. Más allá del componente tecnológico, desde la institución explicaron que el objetivo ha estado enfocado en generar espacios de interacción que favorezcan la participación de los estudiantes durante las sesiones terapéuticas, especialmente en niños que presentan dificultades en comunicación social, contacto visual o seguimiento de dinámicas grupales. La jefa de la Unidad Tecnico Profesional de la Escuela Especial Club de Leones Cruz del Sur, Angélica Tiznado, destacó que “Castor” no es sólo una pieza de ingeniería; es un mediador social diseñado para interactuar con seres humanos de manera natural.
Añadió que, en el contexto de estudiantes con autismo, las respuestas constantes y predecibles del robot permiten disminuir parte de la incertidumbre que pueden generar ciertas interacciones sociales complejas. En la práctica, el robot ha sido utilizado como apoyo en actividades vinculadas al desarrollo de rutinas, seguimiento de instrucciones simples, interacción por turnos y ejercicios de comunicación. Desde el establecimiento señalaron que el diseño de “Castor” facilita captar la atención de los estudiantes y transformarse en una herramienta complementaria dentro del trabajo realizado por los equipos terapéuticos.
En un estudio que analizó cómo influye esta tecnología en la participación e interacción de niños con autismo dentro de las terapias. Entre las principales conclusiones observadas hasta ahora, se identificó que el contacto físico con “Castor” generó curiosidad y motivación en los participantes, favoreciendo una mayor disposición a integrarse a las actividades propuestas. El análisis también detectó un aumento en la atención visual de los niños hacia los terapeutas entre las primeras sesiones realizadas.
Otro de los aspectos observados fue el incremento progresivo de las interacciones físicas espontáneas a medida que avanzaban las sesiones. Desde el equipo vinculado al trabajo, señalaron que los niños comenzaron a relacionarse de manera más natural con el robot, mostrando mayor comodidad y participación conforme se repetían las experiencias terapéuticas. La directora de la Escuela Especial Club de Leones Cruz del Sur, Lilian Vallejos, sostuvo que “Castor” representa el futuro de la rehabilitación.
“Ver cómo un robot social, nacido en Colombia, logra conectar emocional y cognitivamente con nuestros niños en Magallanes, nos confirma que la tecnología está al servicio del corazón”.