De acuerdo con Bloomberg, su nueva Bolsa de Diamantes —inaugurada en 2023 y diseñada para ser el mayor centro de comercio de gemas naturales del planeta, con capacidad para 4. 700 oficinas— se encuentra prácticamente vacía. Desde su apertura, solo unas 250 de esas oficinas están operativas.
El vasto corredor central, concebido para cerrar acuerdos millonarios, permanece desierto. Además, grandes marcas han abrazado la tendencia de los diamantes artificiales: Pandora eliminó los diamantes naturales en 2021; Swarovski duplicó sus ventas de sintéticos en 2024; y Signet Jewelers los ofrece junto a los naturales en todas sus cadenas. En paralelo, los compradores chinos de artículos de lujo —históricamente el principal motor de crecimiento del sector— han reducido su demanda de gemas.
Los minoristas chinos comenzaron a liquidar masivamente sus inventarios de diamantes pulidos, añadiendo una presión adicional de US$2. 000 millones sobre la cadena de suministro global. En Amberes, otra capital del comercio diamantífero, las transacciones cayeron a unos US$19.
000 millones desde un máximo de US$41. 000 millones en 2022, reflejando el declive de la industria.