Opinión 15-04-2026 Una Invitación desde una realidad territorial Esteban Castillo Gómez, Director (s) Liceo San Ignacio de Empedrado En 2018 el país vivió un hito histórico para la educación chilena: se inauguran los primeros Servicios Locales de Educación Pública: Barrancas, Huasco, Puerto Cordillera y Costa Araucanía. Para ese entonces, el posicionamiento de cada uno de estos Servicios Locales en sus territorios fue un desafío no menor, considerando que su llegada se veía marcada por una serie de mitos que rondaban en el ideario colectivo: no pago de sueldos, extrema rigurosidad en lo burocrático, o un sinfín de otros comentarios similares y que no hacían más que dañar el posicionamiento de esta nueva figura estatal. En ese sentido, los SLEP Barrancas, Huasco, Puerto Cordillera y Costa Araucanía terminaron entregando al país y sus respectivos territorios algo muy distinto: se han destacado por consolidar una gestión educativa más profesional, estable y equitativa, permitiendo que escuelas y liceos cuenten con el apoyo técnico-pedagógico necesario para avanzar hacia una real mejora.

El enfoque territorial les ha permitido responder a las realidades específicas de cada comunidad y ofrecer nuevos espacios de diálogo para que la comunidad sea partícipe de este importante proceso. Ya en 2025, un nuevo Servicio Local se suma al largo listado de Servicios Locales que se han abierto a lo largo de los años: el Servicio Local de Educación Pública Maule Costa, liderado por un equipo con conocimiento y compromiso. Su posicionamiento en el territorio ha sido un reto, tanto para el Servicio como para los establecimientos que lo componen: nuevos métodos, nuevas estrategias, pero un mismo objetivo: la mejora de la educación pública.

Y la verdad, es que sus intenciones no están lejos de lo que su objetivo propone, ya que desde el día 1 de enero cada establecimiento educacional de este servicio ha recibido un acompañamiento directo, han utilizado la normativa vigente y las herramientas que el Ministerio nos ofrece y han intentado ordenar lo que recibieron de manos de las ilustres municipalidades. Cuando me solicitaron escribir una columna, no pude dejar de pensar que, desde este escritorio, he visto lo que quizás otros también han visto, pero no reconocen, en razón de sus miedos al cambio: la transparencia. Soy profesor hace diez años, y lo que no pude ver en ese tiempo, lo he visto en unos cuantos meses.

Quizás estas palabras duelan a algún viudo de la educación municipal, pero tristemente para ellos, estas palabras no solo vienen desde una cuota de sensatez y realidad con las que cualquiera debería analizar el panorama educativo del país, sino que también cuentan con la experiencia de trabajar en un Servicio Local, de formar parte de este cambio tan necesario para la educación de nuestro país que por tanto tiempo ha agonizado. A quienes lean estas palabras, y tengan temor de que su colegio sea traspasado a un Servicio Local, los invito a perder sus miedos y abrir su mente y su corazón a la Nueva Educación Pública. ¿Todo será perfecto?

Evidentemente no. Tanto el SLEP Maule Costa como el resto de los Servicios Locales del país tienen un desafío que, si bien es a largo plazo, necesita el compromiso de todas las comunidades educativas, desde los directores ejecutivos hasta los docentes que debiesen proyectar lo que el Servicio Local busca lograr: si queremos que las cosas cambien, debemos ser nosotros quienes promuevan ese cambio y no esperar a que alguien lo haga por nosotros. Colegas-lectores, no busco convencerlos de un cambio que hasta que no vean y vivan, solo será un sueño, y por lo mismo los insto a confiar en que el cambio del que tanto se ha hablado y que todos anhelamos ha llegado, y junto a él, un nuevo modelo educativo de la mano de los Servicios Locales.