Las regiones que registran los mayores índices de violencia de género son las del Cáucaso Norte: Chechenia, Daguestán e Ingushetia. Las mujeres se enfrentan allí a una cultura completamente patriarcal en la que están ampliamente extendidos los crímenes de honor por los cuales, en colaboración con las fuerzas de seguridad regionales, se han perseguido a mujeres incluso fuera del país con el objetivo de asesinarlas. A finales de marzo, el senador ruso y jefe del Comité de Legislación de esa cámara, Andréi Klishás, justificó la ausencia de legislación en Rusia para penalizar la violencia doméstica porque ello atenta contra la familia tradicional.
En 2017 el presidente ruso, Vladímir Putin, despenalizó parcialmente la violencia doméstica reduciéndola a una falta administrativa si no tenía consecuencias graves y se trataba de un primer delito.