08 Mayo 2026 El pasadomartes 21 de abril el calendario económico registró un hito que trasciende losimbólico: la Unidad de Fomento superó por primera vez en su historia los$40. 000. Más que un umbral estadístico, esta cifra condensa un fenómeno delargo aliento que merece análisis: la aceleración estructural del mecanismo deindexación que más directamente incide en el bienestar material de los hogareschilenos.

Lo quevuelve particularmente relevante este hito no es el número en sí, sino lavelocidad a la que se alcanzó. A la UF le tomó más de 14 años escalar de los$10. 000 a los $20.

000, y otros 13 años llegar a los $30. 000. El salto desde eseumbral hasta los $40.

000 ocurrió en apenas cuatro años y siete meses,acumulando una inflación cercana al 33% en ese lapso. Este ritmo -casi el dobledel registrado en el periodo anterior- es el síntoma de un ciclo inflacionarioexcepcional, gatillado por el shock de liquidez de la pandemia y prolongado porel alza de combustibles y el descongelamiento tarifario eléctrico, que mantieneproyecciones anuales de inflación por sobre el 4%, con convergencia a la metadel 3% postergada al menos hasta 2027. Aquí radicala dimensión ética del problema.

La inflación opera en la práctica como elimpuesto más regresivo del sistema económico: afecta desproporcionadamente aquienes reciben ingresos nominales fijos y carecen de activos indexados. Cuandoel IPC sube, el valor de la UF aumenta, encareciendo las deudas expresadas enesa unidad y erosionando simultáneamente el poder adquisitivo de quienes nocuentan con mecanismos de indexación en sus ingresos. El resultado es unaasimetría estructural: la UF protege al acreedor y castiga al deudorasalariado.

Un informede Kantar Chile reveló que 8 de cada 10 chilenos prevé que este aumentoafectará directamente su economía personal y familiar, en un contexto donde elcosto de la vida comienza a tensionarse en múltiples frentes de formasimultánea. Dividendos, arriendos, colegiaturas y planes de salud -todosindexados- suben al mismo tiempo, generando un efecto acumulativo que comprimeel presupuesto mensual. Para laRegión del Biobío, esta realidad adquiere una dimensión adicional.

La tasa dedesocupación regional alcanzó el 8,5% en 2024, cifra que refleja la incapacidadde la economía local de generar nuevos puestos de trabajo. En ese contexto, laindexación inflacionaria no opera sobre una base de resiliencia, sino sobrehogares que ya sostienen una recuperación laboral frágil y volátil. A ello sesuma la falta de claridad sobre medidas de contención del alza de tarifas detransporte en regiones, mientras Santiago confirmó congelamiento hasta fines de2026, evidenciando una asimetría territorial que agrava la exposición de lasfamilias del sur del país.

Llegar alos $40. 000 debe leerse como una señal de alerta sobre la urgencia de avanzaren la "nominalización" gradual de los contratos y en el diseño de políticas deestabilización que no descarguen sus costos sobre los más vulnerables. Lainflación no es solo un indicador técnico del Banco Central: es, en últimainstancia, una variable de justicia distributiva.

Y mientras persista sincontrol efectivo, seguirá siendo el impuesto más silencioso y persistente denuestra historia reciente.