Cumplido el primer tercio del torneo de Ascenso, la reciente caída de Unión San Felipe a manos de San Luis solo vino a confirmar el pésimo momento competitivo del conjunto albirrojo, que se muestra sin ideas de juego y poca actitud de los jugadores. Ante los quillotanos, el Uní Uní volvió a repetir las mismas falencias y debilidades estructurales de la actual temporada. Una defensa feble y llena de dudas, un mediocampo inexistente, con elementos que definitivamente parecen no entender sus funciones dentro del campo de juego, y una línea de ataque que la verdad no asusta a nadie, han convertido a los albirrojos en un conjunto livianito, de muy fácil acceso para sus rivales.

Lo que pasó en el césped sintético del Estadio Lucio Fariña fue vergonzoso, al punto que el 4 a 0 con que concluyó el pleito se quedó corto por las enormes distancias futbolísticas entre ‘canarios’ y unionistas. Si el marcador no fue más expresivo, solo se debió a que los delanteros rivales erraron ocasiones, algunas por mala puntería y otras en las que simplemente mostraron displicencia cuando estaban frente al arquero Andrés Fernández, quien sin éxito reemplazó a Leandro Cañete. Sin exagerar, y por más que en la actualidad supere por varios cuerpos de distancia a Rangers en la tabla de posiciones, el Uní Uní es por lejos el equipo de peor puesta en escena de toda la competencia.

A ratos da la sensación de estar en presencia de un conjunto amateur, al no tener la más mínima conexión entre sus líneas. Y si a todo eso se adiciona que los jugadores no se comprometen con la tarea, las consecuencias son del calibre como el desastre sufrido en Quillota. Generalmente, en cada caída se encuentran algunos elementos que ‘salvaron la plata’, pero en el juego del lunes nadie se salva de la crítica más brutal.

El actual entrenador y plantel faltan el respeto a la historia de un club que en su historia siempre se caracterizó por su espíritu de lucha. Tal vez, es por lo mismo que entre la gente se ha instalado la sensación de indignación, porque este equipo no representa la identidad histórica del Uní Uní. Las estocadas de Cristian González (28’), Gamal Plaza (43’), Sebastián Parada (59’) y Yerald Pinilla (90’ +7’), solo se encargaron de hacer justicia y exponer en toda su magnitud la triste realidad de un San Felipe que parece no tener ideas desde la banca técnica y la poca o nula actitud de los encargados de vestir y defender la divisa albirroja.