“El valor del PACE trasciende incluso lo que pueden hacer las propias universidades, porque ha contribuido a restituir el derecho a la educación superior de estudiantes provenientes de contextos históricamente más vulnerados”, sostuvo. Desde las instituciones participantes coincidieron en que el debate sobre el futuro del PACE no puede limitarse únicamente a criterios presupuestarios, considerando las brechas de acceso y permanencia que aún persisten en el sistema educativo. En ese contexto, recalcaron que eventuales debilitamientos de la política pública podrían afectar no solo el financiamiento o los cupos disponibles, sino también la capacidad del sistema de sostener trayectorias educativas más inclusivas y diversas.
en educación superior.