“El valor del PACE trasciende incluso lo que pueden hacer las propias universidades, porque ha contribuido a restituir el derecho a la educación superior de estudiantes provenientes de contextos históricamente más vulnerados”, sostuvo Roa. El encuentro cerró con una convicción compartida entre las instituciones participantes: en un escenario donde persisten profundas brechas de origen, el debate sobre el futuro del PACE no puede reducirse únicamente a una discusión presupuestaria, porque también compromete la forma en que el país decide sostener políticas de acceso, permanencia y equidad en educación superior.