En esta misma línea, en lo que respecta a la orientación de corto plazo que se observa en el país, las universidades tienen el desafío de acortar la duración de sus programas de pregrado, y que los mayores niveles de especialización sean parte de una formación de por vida que se refleje, dependiendo de las condiciones del mercado laboral, en la necesidad de realizar cursos de capacitación, certificaciones, diplomados o programas de postgrado. También se puede visualizar en carreras profesionales que consideran como vía de titulación la obtención de programas de magíster, o en instituciones que convalidan los aprendizajes previos (en estudiantes con experiencia laboral). Asimismo, y considerando que como país tenemos menores niveles de evitación de la incertidumbre, existe el espacio para que las universidades ofrezcan programas de pregrado que son innovadores (por ejemplo, ciencias de datos e inteligencia artificial, ingeniería en energías renovables y transición energética, ingeniería en ciberseguridad e ingeniería en economía circular y sostenibilidad), o programas de doble titulación que tienen años de experiencia en Estados Unidos y Europa y que surgieron como respuesta a los nuevos requerimientos de los sectores productivos (por ejemplo, ingeniería civil industrial con ingeniería civil en informática, ingeniería comercial con derecho, pedagogía básica con pedagogía en inglés y medicina con ingeniería biomédica).
Otra opción que tienen las universidades es potenciar o crear programas conocidos como advance o de prosecución de estudios, en los cuales personas con estudios TNS o profesionales (o licenciaturas previas) tienen la posibilidad, en un plazo que va generalmente de dos a tres años, de obtener una segunda titulación. A través de estos programas, que se ofrecen en modalidad presencial, online o semipresencial, las universidades no dependen de la gratuidad, y la capacidad de atraer estudiantes está vinculada a sus propuestas de valor, que se manifiesta en el capital reputacional, oferta académica, años de acreditación institucional o de los programas, modelos educativos, calidad de los profesores y oportunidades de crecimiento profesional. Pero también se presentan oportunidades a nivel de postgrado, en lo que es formación de magíster y doctorado.
En la actualidad ANID ofrece becas para cursar estudios de postgrado en el extranjero y en el país, donde una parte importante de quienes postulan se orientan a instituciones educativas de Estados Unidos y Europa. La posibilidad de estudiar en el extranjero tiene como potencial una experiencia de vida, acceso a una educación de mayor calidad y en algunos casos a fortalecer un segundo idioma. A pesar de esto, las universidades que operan en Chile tienen el reto de hacer más atractivos sus programas de postgrado, para que independiente de la forma de financiación, sean preferidos porque se adaptan a las tendencias de los entornos empresariales y ecosistemas científicos, presentan altos estándares de calidad, y se realizan en cooperación (o incluso en formato de doble titulación) con instituciones extranjeras de alto nivel reputacional.
En un contexto de restricciones fiscales, cambios regulatorios y transformaciones del mercado laboral, la sostenibilidad de las universidades dependerá cada vez más de su capacidad para innovar en sus modelos formativos, diversificar sus fuentes de ingresos, establecer mecanismos de cumplimiento de objetivos y fortalecer su conexión con las demandas de la sociedad y del sector productivo.