La decisión del Ministerio de Vivienda y Urbanismo de retirar financiamiento para parte del proyecto Nueva Alameda-Providencia generó una fuerte reacción desde el mundo académico y urbanístico, que advierte sobre el riesgo de interrumpir una iniciativa que lleva más de una década de desarrollo. El ministro de Vivienda, Iván Poduje, informó en la Comisión de Vivienda de la Cámara de Diputadas y Diputados que la cartera enfrenta un alto nivel de compromisos presupuestarios heredados, lo que obligó a realizar reasignaciones y recortes en distintos proyectos. Según explicó, el presupuesto del ministerio asciende a $6.

132 billones y los compromisos por deuda de arrastre alcanzan $6. 105 billones, lo que deja prácticamente comprometidos todos los recursos disponibles. La decisión encendió las críticas de arquitectos y urbanistas, quienes publicaron una carta titulada “Nueva Alameda: la forma correcta de hacer ciudades mejores”, donde cuestionan la interrupción del proyecto.

“Existe en Chile un ejemplo claro de política de Estado que trasciende los ciclos electorales: el Metro de Santiago”, señalan los firmantes, planteando que los proyectos urbanos de largo plazo deben mantenerse más allá de los cambios de administración. En ese sentido, advierten que la Nueva Alameda ha avanzado durante más de una década, atravesando gobiernos de distinto signo político y distintos escenarios presupuestarios. “La Nueva Alameda lleva más de una década de acuerdos y avances.

(…) Interrumpirlo hoy no es una decisión neutra: es romper un pacto con quienes trabajaron antes, con los contribuyentes que financiaron lo ya ejecutado y con quienes heredarán una obra inconclusa”, sostienen. La carta también advierte que detener obras de esta magnitud afecta la confianza en la capacidad del Estado de ejecutar proyectos urbanos. “Obras paralizadas son una de las imágenes más dañinas que puede proyectar un Estado.

No comunican prudencia fiscal; comunican falta de coordinación”, subrayan. Los urbanistas enfatizan que el proyecto no se limita a una ciclovía, sino que incluye mejoras urbanas más amplias, como nuevos cruces peatonales, iluminación, semáforos, señalética, paisajismo y arbolado. La carta fue firmada por diversas figuras del mundo de la arquitectura y el urbanismo, entre ellas, el Premio Nacional de Arquitectura Juan Sabbagh; el expresidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano Luis Eduardo Bresciani; el expresidente del Colegio de Arquitectos Sebastián Gray; y autoridades académicas de distintas universidades.

Los firmantes llamaron al Ejecutivo a reconsiderar la decisión y a evaluar la continuidad del proyecto desde una perspectiva de largo plazo. “Invitamos al Gobierno y a todos los actores a mirar los proyectos de ciudad con responsabilidad y perspectiva a largo plazo”, concluyen. Orrego y la “señal preocupante” A las críticas se sumó el gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, quien cuestionó la decisión del Ejecutivo.

“Suspender este proyecto cuando justamente entra a comunas como Estación Central y Lo Prado no es solo una decisión técnica, es una señal preocupante en términos de justicia social”, señaló en conversación con El Mostrador. Orrego agregó que el proyecto busca mejorar la conectividad y la calidad del espacio público en sectores donde estas inversiones son particularmente necesarias. “Además, no solo estamos hablando de una ciclovía, también trata de nuevas luminarias, 48 nuevos cruces seguros y paisajismo.

Las ciudades más justas se construyen terminando los proyectos que mejoran conectividad, seguridad y espacio público donde más se necesita”, afirmó. Ministro Poduje defiende decisión Consultado por El Mostrador, el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, aclaró y explicó parte del contenido de la carta que hacía referencia a la ciclovía, la que en sus palabras “no se elimina”, sino que “se posterga”. “Se posterga debido a que tenemos otras urgencias donde estos recursos tendrán un mayor beneficio social, como los programas de regeneración urbana de Rancagua, Puente Alto y San Joaquín.

Estas obras son urgentes y no pueden esperar, como sí ocurre con la ciclovía”, señaló.