En un acto sin precedentes, la Flotilla Global Sumud logró frenar un buque ligado a la maquinaria de guerra israelí. Durante la jornada del lunes, más de 20 barcos de esta iniciativa internacional, que busca romper el bloqueo que mantiene Israel sobre Gaza y proporcionar ayuda humanitaria a la población palestina, consiguieron desviar la trayectoria del buque «Maya» operado por el grupo Mediterranean Shipping Company (MSC). El portacontenedores de 400 metros de eslora partió de Singapur el pasado 21 de marzo hacia los puertos israelíes de Ashdod y Haifa, donde tiene previsto atracar el 24 de abril, con materias primas “destinadas a abastecer la maquinaria de guerra israelí” La acción se realizó en aguas del Mar Mediterráneo, entre la isla de Sicilia y Túnez,.

«El desvío del MSC Maya se produce tras crecientes evidencias del papel de Mediterranean Shipping Company como arteria logística principal del aparato militar israelí. Si bien la empresa mantiene una postura de neutralidad comercial, informes de investigación y grupos de monitoreo laboral han identificado un patrón sistemático de transporte de acero de aleación de alta calidad utilizado en la fabricación de artillería pesada a través de complejas redes de transbordo», indicaron desde la Global Sumud Flotilla en un comunicado publicado en su portal web. Buque trasladaba materias primas para la industria bélica israelí Explicaron que al utilizar rutas indirectas a través de puertos como Singapur y Abu Qir, la empresa naviera, con sede en Ginebra, Suiza, y que se especializa en el transporte de contenedores, facilita el traslado de materias primas que sostienen la industria bélica israelí.

De hecho—indicaron—mantiene asociaciones operativas, incluidos acuerdos de compartir buques con la naviera israelí ZIM. En el comunicado, destacaron que este es el primer caso conocido en el que una flotilla civil interviene directamente para interrumpir el transporte marítimo de materiales vinculados a operaciones militares de un Estado. «Durante décadas, los trabajadores portuarios han desempeñado un papel crucial en la resistencia contra cadenas de suministro injustas, utilizando el poder laboral colectivo para detener el movimiento de bienes asociados con conflictos y opresión.

La Flotilla Global Sumud sitúa su acción dentro de esta tradición, extendiendo esa resistencia al ámbito marítimo y haciendo un llamado a trabajadores y comunidades de todo el mundo —en puertos, fábricas y espacios públicos— para que actúen contra el movimiento de dichos materiales», señalaron. Asimismo, plantearon que la capacidad de interrumpir estas cadenas de suministro se extiende más allá del mar y puede darse en cada puerto, contrato logístico y acto laboral. Según los activistast esta acción no fue tomada a la ligera, ya que constituye una respuesta ante la “inacción” de los Gobiernos que han decidido ignorar las “pruebas abrumadoras de atrocidades masivas”.

«Cuando los mecanismos estatales han fallado en hacer cumplir el derecho internacional, los civiles han intervenido«, recordaron. Los integrantes de la flotilla también se refirieron al Mar Mediterráneo, como una vía que ha sido marcada, tanto por la tragedia humanitaria como por el flujo continuo de recursos militares, «donde la ayuda a menudo es obstaculizada mientras los materiales relacionados con armas se mueven con restricciones limitadas«. Señalaron que el desvió del buque Maya es una acción que forma parte de un movimiento internacional en expansión destinado a desafiar la complicidad corporativa e institucional en diversos sectores, incluidos la logística, la manufactura y el comercio, con el bloqueo ilegal que mantiene Israel sobre Gaza.

El grupo rechazó la noción de neutralidad en la actividad comercial vinculada a conflictos armados y sostuvo que las empresas involucradas en dichas cadenas de suministro son participantes activos en la agresión y deben rendir cuentas. La Flotilla Global Sumud— que está conformada por un total de 70 barcos y más de 1. 000 activistas de 70 países—declaró que la operación se llevó a cabo con el compromiso de la acción directa no violenta y que en todo momento se veló la seguridad de todos los miembros de la tripulación.

«Esta misión envía un mensaje claro, si los gobiernos no actúan para detener la maquinaria de la violencia, los civiles intervendrán. Los actores corporativos serán identificados y desafiados, y la atención pública se dirigirá hacia lo que con demasiada frecuencia se ignora», cerraron. «Nos negamos a quedarnos de brazos cruzados» En paralelo al comunicado, los integrantes de la flotilla publicaron un mensaje en redes sociales en el que indicaron que el traslado de materias primas a Israel mientras el régimen sionista continúa con su genocidio contra el pueblo palestino.

Recordaron que bajo las Convenciones de Ginebra, la Convención sobre el Genocidio y el Tratado sobre el Comercio de Armas, los Estados están obligados a detener las transferencias de armas a Israel, «una entidad ocupante que la ONU ha designado oficialmente como una ocupación ilegal de los Territorios Palestinos desde 1967». «El mar Mediterráneo debe ser descolonizado. No esperaremos a que los gobiernos cómplices actúen mientras la injusticia continúa sin control.

Nos negamos a quedarnos de brazos cruzados mientras se ignora el derecho internacional. También nos negamos a navegar pasando por alto barcos que transportan bienes y suministros a aquellos que cometen crímenes de guerra sin hacer todo lo que está en nuestro poder para interrumpir la cadena de suministro», enfatizaron, en el mensaje que acompañaron con un video en el que se puede apreciar al desvío del buque.