Siempre estamos lejos de algún lugar y siempre estaremos cerca de otros. La distancia es subjetiva y dependerá desde dónde nos situemos para medirla. Santiago está lejos de Viña del Mar, pero cerca para los que viven en Ñuñoa.

Valparaíso está lejos de Quilpué, pero no para los viñamarinos. O, Villa Alemana está lejos para algunos porteños, pero no para los mismos vecinos de Villa Alemana, pero también para los viñamarinos, porque se llega rápido desde el troncal sur. En realidad, podemos llegar a cualquier parte cuando queremos, esa es la verdad, por lo mismo, las distancias son relativas.

Hace una semana, fuimos a un nuevo restorán que está ubicado en Villa Alemana, en la calle Patricio Lynch 48. Es un Gastrobar Mediterráneo, cómo ellos mismo se definen. Un espacio que sin duda, dará que hablar.

Y lo primero que me llamó la atención (y lo celebro por lo mismo), es que se haya instalado en Villa Alemana, por una sencilla razón, se sale de los lugares típicos, es decir, se descentraliza la gastronomía, enriquece la comuna y le da a los mismos vecinos de Villa Alemana, la oportunidad de tener un restorán de excelencia. De la misma forma que Santiago ocupa un lugar central, tanto en lo cultural y en lo gastronómico, como en lo que se refiere a toma de decisiones públicas, todas las demás regiones y comunas son parte de la periferia de este centro, también Viña del Mar y Valparaíso, se ubican en un centro y que actúan como tal frente a las otras comunas que quedan en la periferia, o en “el interior”, por lo mismo, la noticia de que un nuevo restorán se instale en una comuna como Villa Alemana, rompe esa lógica y amplía la oferta descentralizando la gastronómica y cultura. Pero vamos a la visita al restorán.

Llegamos rápido por el Troncal Sur. Además, el restorán está muy céntrico. Ya desde la entrada comenzamos a sorprendernos, ya que la fachada no dice lo que hay dentro, es por eso que cuando uno accede al Vi House, la sorpresa y el asombro forman parte de la experiencia.

Lleno de detalles de diseño arquitectónicos, se siente cálido y acogedor, es un lugar muy bien pensado: las mesas, las sillas, la decoración y luego, la terraza. El trabajo que hizo Fernando Vidiella, el dueño, es extraordinario, que gracias a sus viajes y experiencia logra dar vida a este ambicioso proyecto culinario. Comenzamos con un negroni tequila, elaborado con un Vermouth Doragrossa, que estaba equilibrado, y algo más amargo que el negroni con gin.

Me gustó mucho. Más, una Padova Sprit, que estaba también equilibrada y con un dulzor medio bajado, muy agradable para iniciar una comida. Y como inicio, unos pancitos crocantes con una salsa de tomates asados molidos, exquisita.

Estos appetizer se disfrutan mucho, pero además, cumplen una función que no siempre se toma en cuento, que es, bajar la ansiedad del comensal, porque todos queremos que nos atiendan rápido, queremos entrar en un restorán y que a los pocos minutos nos lleguen los platos, pero no, eso no es así, hay ritmos y tiempos que debemos considerar a la hora de ir a un restorán, por eso el pancito y el agua que se nos sirve nos ayuda bajar esa ansiedad y apuro. Pero sigamos, los dos primeros platos que seleccionamos de la carta, fue unas Croquetas Funghi Porcini y un Camembert horneado. Las croquetas estaban crocantes por fuera y cremosas por dentro, elaboradas con hongos porcini que aportan un sabor profundo y aromático, acompañada de una suave salsa de la casa.

Las croquetas estaban muy bien preparadas, cremosas y suaves. Esta preparación se ha convertido en un plato que está en muchas cartas, y que además se pueden compartir. Como dato, las croquetas tienen su origen en Francia, donde aparecieron por primera vez en un recetario de 1691 bajo el nombre de croquets.

Con el tiempo se popularizaron en España y otros países europeos, convirtiéndose en un plato tradicional muy asociado a la cocina casera, hoy, como decía, están en las cartas locales, aportando sabor y mucha creatividad. Ahora vamos con el Camembert horneado (queso camembert fundido sobre cama de manzanas, coronado con frutos rojos, frutos secos y un delicado toque de miel y tomillo). Esta preparación me gusta, es un plato entretenido y rico, claro, el queso siempre es un ingrediente que aporta: sabor, cremosidad, algo de acidez, pero el camembert del Vi House, tienen algunas cosas que otros no le agregan, por ejemplo, la manzana, la miel y el tomillo, además de los frutos rojos, cuestiones que complejizan los sabores.

Excelente propuesta. Por otra parte, este plato también se puede compartir, algo que lo hace más atractivo, ya que como he dicho tantas veces, la esencia de una comida, es la posibilidad de compartir con otro, tanto el sabor como el momento mismo. Una experiencia en la que se juega la humanidad misma.

En cuanto al maridaje, para los demás platos lo hicimos con un vino sugerido por el garzón, un vino francés, de la viña Chateau Paradis Casseuil, 2020, de la región de Bordeaux. Este ensamblaje de Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc, posee un carácter finamente amaderado, con fruta roja madura, especias suaves y taninos flexibles. De la carta, seleccionamos los Tortellini de magret caramelizado en crema de café y avellanas (finos tortellinis rellenos de pechuga de pato caramelizado y queso de crema).

Estos Tortellinis estaban muy ricos, se aprecia el sabor y grasitud del pato, pero, lamentablemente hubo un “pero”, la pasta estaba demasiado al dente, incluso algo dura, detalle no menor, no obstante, por ser una cuestión técnica, es decir, que se puede perfeccionar, no opaca en su totalidad al plato, porque los sabores están bien logrados. La pasta rellena cuenta con varios componentes que la constituyen: la pasta misma, la que debe estar al dente, pero delgada y con sabor; el relleno, que se tiene que acoplar y fusionar con la pasta; y por último, la salsa, la que debe aportar sabor y algo de contraste, para que el plato no quede plato. En resumen, los Tortellinis del Vi House, tenían todo, excepto, el resultado de la masa de la pasta.

Bueno, después de degustar la pasta, seguimos con un clásico de la cocina francesa, el Boeuf Bourguignon, vacuno estofado lentamente en vino tinto y fondo de carne, con tocino y vegetales, acompañado de cebollitas glaseadas, champiñones salteados y papas en cubos. Este plato estaba muy bien elaborado, con los sabores concentrados pero a su vez, la carne mantiene la acidez gracias al vino tinto, que junto a las verduras le dan un toque increíble. El Boeuf Bourguignon tiene su origen en la región francesa de Borgoña, donde los campesinos comenzaron a guisar carne de buey en vino tinto durante la Edad Media para conservarla en invierno.

Con el tiempo, pasó de ser un plato rústico a convertirse en un ícono de la alta cocina, gracias a chefs como Auguste Escoffier y su posterior popularización por Julia Child. El maridaje con el vino, para los dos platos estuvo perfecto. Se está muy bien en este restorán, de verdad, tiene que venir a conocerlo.

El Vi House es un espacio grato para almorzar o venir a comer, buena música (nosotros coincidimos con un saxofonista), hermosa y cuidada estética. Fernando Vidiella, ha logrado dar vida a un espacio que aporta, en todos los sentidos, a la comuna, pero además, su propia historia de familia, le da sustento al proyecto. Yo siempre lo digo, cuando un restorán tiene historia, tiene espíritu y alma.

Bueno, ahora quedan los postres, elegimos de la carta un Affogato, un postre italiano clásico y elegante (bola de helado de vainilla en un shot de espresso caliente. La combinación perfecta de frío y calor que sorprende y deleita. Más, la Natilla, un postre español.

Las natillas son un postre clásico de la cocina española, hecho principalmente de leche, yema de huevo y azúcar. Esta natilla la del Vi House, estaba muy rica, con el dulzor justo para terminar la degustación. Pero, ya que estábamos en un restorán que hace cocina mediterránea, quisimos finalizar con una Tabla Francia, una selección de quesos franceses: gruyere, cabra y brie, servidos con frutos rojos frescos, mix de frutos secos, tostadas de bequette crujiente y un toque de salsa de miel artesanal.

El queso ayuda a limpiar las papilas gustativas. Excelente cierre. Ahora, la crítica gastronómica: Calidad gastronómica, muy buena, sobre todo en los sabores que logran en los platos, buena técnica, sin embargo, aún no llegan a la perfección, ya que la pasta del plato que pedimos no estaba bien lograda; Servicio, excelente atención y gran compresión de la carta y de vinos por parte de los garzones; en cuanto a la Ambientación, muy bien cuidada y pensada, de diseño, grato a la vista, hace sentir cómodo al cliente; Higiene, baños muy limpios, al igual que la cocina y el salón; Precio/Calidad, en concordancia con la calidad, de la comida y del servicio.

En definitiva, es un restorán de cuatro tenedores. Espero volver y encontrarme con la excelencia que, sin duda, lograrán muy pronto.