Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Péter Magyar (@magyar_peter_official_the_man) “Los húngaros han dicho sí a Europa. Hungría volverá a ser un aliado sólido en la UE y en la OTAN. Queremos un país que no sea vasallo de nadie”, expreso el domingo.

En el lado opuesto, los análisis indican que el futuro primer ministro continuará con la política antiinmigración y nacionalista de Orbán. De hecho, es alguien que está a favor de mantener elf muro fronterizo de aquel país con Serbia. Asimismo, en los últimos días de campaña también hizo un llamado a los húngaros que viven en el extranjero a regresar a su país, bajo la promesa de no perseverar en persecuciones políticas.

Siguiendo la misma línea, Magyar recién se vino a pronunciar respecto a la comunidad LGBT en su discurso de victoria. Sin embargo, es poco probable que su gobierno tenga como prioridad avanzar en temas como el matrimonio homosexual o la adopción homoparental en Hungría. “(Queremos) un país en el que no se castigue a nadie por pensar distinto que la mayoría, por amar a alguien de forma diferente que la mayoría”, señaló.

Recordar que, en 2025, el gobierno de Orbán aprobó una ley que prohibía marchas LGBT, como la del Día del Orgullo. “Ideológicamente, evita definiciones rígidas. Su discurso combina conservadurismo moderado, lucha contra la corrupción y defensa del Estado de derecho con la promesa de recomponer la relación con la Unión Europea”, detalló El Mundo.

“Pero no plantea una ruptura frontal con el legado político de Orbán. Mantiene posiciones cautelosas en migración, respalda elementos clave de la política fronteriza y evita una agenda liberal progresista”, concluyeron. Hay que señalar que Hungría tendrá un periodo de transición de 30 días, hasta que Tisza asuma el gobierno.

Desde el conglomerado anuncian auditorías extremas y exigen que funcionarios de la administración Orbán dejen sus cargos con efecto inmediato.