Luego que el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago decretara prisión preventiva para el exdiputado Joaquín Lavín León, su esposa, la exalcaldesa de Maipú, Cathy Barriga, protagonizó una salida caótica en medio de llantos, manifestando el "daño irreparable" que el proceso judicial ha infligido en su círculo más íntimo. Con la voz quebrada, Barriga enfatizó en las repercusiones familiares del caso. Lejos de centrarse inicialmente en las cosas legales, la exalcaldesa calificó el momento actual como "súper triste", apuntando directamente al bienestar de sus hijos como su mayor preocupación.

"Todo este proceso y el tiempo que se ha llevado, a nosotros nadie nos los devuelve. ¿Cómo voy a recuperar todo el daño que se ha hecho", expresó. Barriga no solo lamentó el presente, sino que cuestionó con dureza la duración y el impacto de la investigación.

En cuanto a las imputaciones que recaen sobre su esposo, el diputado Joaquín Lavín León, Barriga mantuvo una postura defensiva pero hermética. Atribuyó las acusaciones a las dinámicas propias del "mundo político", desmarcándose de las especulaciones mediáticas.