Esta madrugada, el ejército israelí ha lanzado una nueva oleada de ataques contra “el corazón de Teherán”, después de que Jerusalén fuera el objetivo de al menos cuatro andanadas de ataques lanzados desde Irán hacia medianoche. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dejó caer anoche la posibilidad de enviar tropas a Irán para derrocar al régimen. “No se puede hacer una revolución desde el aire [...

] tiene que haber también un componente terrestre”, apuntó, sin más aclaraciones. El ejército israelí ha atacado también Beirut y el sur de Líbano. Mientras, siguen los ataques en el Golfo.

Emiratos Árabes Unidos y Baréin han denunciado bombardeos en su territorio. Según la agencia oficial de Kuwait, la refinería Mina Al Ahmadi, atacada la víspera, fue objeto de nuevos impactos de drones que causaron un incendio en algunas de sus unidades, sin que se hayan reportado víctimas.