Al respecto, llama a las mujeres a consultar si hay síntomas persistentes e inexplicables por otras causas como baja de peso, dolor o distensión abdominal, p falta de apetito. Esta patología está cubierta por el GES, por lo que cualquier persona con sospecha de tumor en los ovarios tiene atención garantizada. La situación compleja que protagoniza el cáncer de ovarios implica varios retos, que van de lo científico a lo sanitario, entre los que destacan lograr comprender mejor el desarrollo de la enfermedad y contar con herramientas de pesquisa y tratamientos más efectivos.

En este sentido, la ginecóloga oncóloga sostiene que “los principales desafíos están en los estudios genéticos para poder realizar tratamiento preventivos e investigar otras alteraciones genéticas que puedan estar presentes y realizar un tratamiento más a la medida. Mientras más conozcamos acerca de la génesis, podremos hacer diagnóstico precoz y manejo más efectivo”. Ciencia local de vanguardia avanza en la comprensión del cáncer de ovarios Lo complejo y letal del cáncer de ovarios crea la necesidad de tener mejores herramientas para pesquisar y tratar.

Para ello primero se deben comprender bien los mecanismos que propician que las células tumorales sobrevivan y desarrollen resistencia a los fármacos, identificando por qué hay mujeres que responden bien a la quimioterapia y otras sufren agresivas recaídas. A ese horizonte apuntan los estudios del Laboratorio de Diagnóstico Molecular y Proteómico UdeC-Omics de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Concepción (UdeC), dirigido por el doctor Felipe Zúñiga, académico del Departamento de Bioquímica Clínica e Inmunología, en un contexto de colaboración interdisciplinaria entre distintos investigadores, estamentos y proyectos en torno al estudio de diversos cánceres y enfermedades complejas. “Nuestro trabajo busca integrar tecnologías avanzadas como genómica, metabolómica, lipidómica, modelos celulares 3D, organoides tumorales y análisis bioinformático.

La idea es estudiar el cáncer desde distintas capas de información al mismo tiempo para comprender mejor cómo las células tumorales se adaptan, evolucionan y se vuelven más agresivas y resistentes”, manifiesta. La investigación aborda la reprogramación metabólica, uno de los sellos del cáncer. El investigador explica que “las células cancerosas cambian la forma en que obtienen y utilizan energía para poder crecer, adaptarse y resistir los tratamientos”.

En ese contexto, el trabajo se enfoca en estudiar de forma precisa el papel del metabolismo lipídico, o cómo las células tumorales utilizan grasas y otras moléculas para favorecer su supervivencia y resistencia a la quimioterapia, sobre la base de evidencias por experimentos propios y otros estudios internacionales. Y se cuenta con importantes resultados. “Uno de los principales avances que hemos observado es que las células de cáncer de ovario más agresivas y resistentes a la quimioterapia presentan un comportamiento metabólico distinto al de las células más sensibles al tratamiento: las células resistentes parecen depender más del metabolismo de las grasas y muestran una gran capacidad de adaptación metabólica para sobrevivir frente a los tratamientos antineoplásicos”, destaca el doctor Zúñiga.

Además, al integrar distintas tecnologías ómicas, han comenzado a identificar patrones metabólicos y biomarcadores que podrían asociarse con agresividad tumoral y resistencia farmacológica. En ese sentido, releva que “otro avance importante ha sido el desarrollo de capacidades tecnológicas y analíticas en la UdeC, incorporando plataformas de secuenciación masiva, análisis metabolómico avanzado y herramientas bioinformáticas que hoy permiten realizar estudios de medicina de precisión de alto nivel desde la Región del Biobío”. Entender la complejidad Estas técnicas e investigaciones de avanzada son clave para indagar y comprender la complejidad del cáncer de ovarios, y así contribuir con evidencias que puedan impactar en su mejor abordaje.

Primero, el doctor Zúñiga expone que el cáncer es un sistema biológico complejo; no son sólo células tumorales, es un microambiente integrado por otras células y componentes que interactúan e influyen en la agresividad tumoral y la respuesta a tratamientos. Así también es heterogéneo, no todas las personas responden igual a un mismo tratamiento, y hay tumores que evolucionan más rápido a estados más agresivos y resistentes. En ese sentido, aclara que “hoy sabemos que distintos pacientes pueden presentar no sólo genomas distintos, sino también perfiles metabólicos y lipídicos completamente diferentes, lo que ayuda a explicar por qué algunos tumores son más agresivos o resistentes a la quimioterapia”.

Es en este contexto que la medicina avanza a una más integrativa, personalizada y precisa. Y la ciencia del mundo y también UdeC avanza en proveer conocimientos y soluciones desde tecnologías de vanguardia como las ómicas, que afirma que “han revolucionado la investigación en cáncer al permitir estudiar simultáneamente miles de genes, proteínas, metabolitos y lípidos, lo que ayuda a comprender mejor la enorme complejidad y heterogeneidad tumoral”. Potencial de impacto El académico proyecta un gran potencial de impacto de las investigaciones y capacidades locales para superar retos complejos del cáncer de ovarios.

Al respecto, plantea que a futuro podrían ayudar a identificar de forma más temprana qué pacientes tienen mayor riesgo de desarrollar resistencia a la quimioterapia y permitir seleccionar tratamientos más personalizados y potencialmente más efectivos. Y añade que “comprender cómo el cáncer modifica su metabolismo podría abrir la puerta al desarrollo de nuevas terapias dirigidas específicamente contra estas rutas metabólicas alteradas”. En ese horizonte, destaca que el gran propósito es contribuir al desarrollo de una medicina más precisa y personalizada en cáncer de ovario, con decisiones terapéuticas que no dependan únicamente del tipo de tumor e integren las características moleculares, metabólicas y del microambiente tumoral de cada paciente.

“A pesar de la complejidad de esta enfermedad, el mensaje es esperanzador: cada avance en el conocimiento de cómo el cáncer de ovario se adapta y resiste nos acerca a nuevas formas de detectarlo, clasificarlo y tratarlo de manera más precisa. Nuestro objetivo final es que esta investigación contribuya, desde la UdeC y Biobío, a mejorar las oportunidades terapéuticas y la calidad de vida de las pacientes”, cierra Zúñiga.