“La obra, a su vez, destaca por la fuerza de la voz de la protagonista, que en su dicción dramática pasa del monólogo al soliloquio, incluso en momentos cercano a la corriente de la conciencia. Ese movimiento discursivo es también físico de sur a norte, luego de norte a sur para reencontrarse con el padre: tema fundamental en la literatura”, indicó Juan Pablo Amaya, también miembro del jurado. Del mismo modo, apuntó la Directora de la revista Atenea Clara Parra Triana, se valoró la precisión del lenguaje de la autora, que en momentos manifiesta un manejo de alto lirismo, tratando un tema tan complejo, doloroso y revisitado por la historia local y nacional.

Del mismo modo, Parra destacó su legibilidad y accesibilidad, “aspectos que esta edición del premio considera relevantes en el contexto en el que busca contribuir a la formación de lectores de dramaturgia. En este sentido, se enfatiza la importancia del rol formativo de la Universidad y de iniciativas que permiten promover el interés por la lectura dramática, la ampliación de públicos y la motivación a las editoriales para continuar divulgando las letras nacionales”. Sobre la autora Isidora Stevenson nació en Los Ángeles en 1981.

Es dramaturga, guionista y directora teatral egresada de la Universidad ARCIS. Ha escrito, ente otras obras, Campo (2013), Hilda Peña (2014), Réplica (2018), Guerra (2018), Bernarda (2020), Informe de una mujer que arde (2021), Niebla (2021), Mi corazón es un ancla (2021), El nudo (2022) y Amanda Labarca (2023). Entre otros reconocimientos, ha obtenido las distinciones: Muestra Nacional de Dramaturgia (2013); Premio Municipal de Literatura de Santiago (2015); Premio Círculo de Críticos de Arte (2018); Premio Mejores Obras Literarias (2022) y el Premio José Nuez Martín (2022).

Actualmente se desempeña como docente y prepara su primera película. Vale recordar que el Premio Atenea cuenta con 98 años de existencia, con algunos hiatos históricos, los cuales no han afectado el compromiso que la Universidad de Concepción mantiene con las Humanidades, la producción literaria y las diferentes formas de circulación del conocimiento. En el caso del llamado de este concurso, dedicado a la dramaturgia, fue acogido a nivel nacional por diversas autorías y editoriales, así como textualidades de diversas procedencias regionales, lo cual, sostiene la directora de Atenea, “muestra la relevancia que a lo largo de su historia ha tenido este Premio para el reconocimiento, la valoración y la difusión de la escritura chilena”.