Luego de la denuncia pública por un presunto caso de “bullying psicológico” que habría afectado a un exalumno del Colegio Alemán de Punta Arenas, la institución emitió una declaración oficial en la que defiende su actuar y recalca su compromiso con el bienestar de los estudiantes. El caso, difundido por un medio local, da cuenta de que un estudiante de cuarto medio habría debido abandonar el establecimiento tras ser víctima de acusaciones falsas por parte de sus pares, situación que según la familia generó un fuerte impacto emocional y social. Frente a estos antecedentes, el colegio sostuvo que “aborda toda situación vinculada a la convivencia escolar con la máxima seriedad, diligencia y responsabilidad”, activando los protocolos establecidos en su Reglamento Interno de Convivencia Escolar, en concordancia con la normativa educacional vigente.
Asimismo, la institución aseguró que actuó conforme a sus obligaciones, resguardando la confidencialidad del proceso, la protección de los estudiantes involucrados y el respeto hacia sus familias. En esa línea, precisaron que, debido a que se trata de menores de edad y de procesos internos sujetos a reserva, no corresponde referirse a detalles específicos del caso. Desde el establecimiento también lamentaron la exposición pública de este tipo de situaciones, señalando que pueden afectar la dignidad y bienestar de niños, niñas y adolescentes, cuyo interés superior debe primar en todo momento.
En paralelo, la comunidad educativa incluyendo profesores y apoderados ha manifestado su respaldo a la institución, señalando que existe una convicción de que el colegio actúa permanentemente en resguardo de la integridad de sus estudiantes. En ese sentido, destacan que no se divulgan antecedentes que puedan exponer a los alumnos y que todas las acciones se desarrollan bajo protocolos establecidos, manteniendo informados a los apoderados. Finalmente, el colegio reiteró su compromiso con la promoción de espacios educativos seguros y respetuosos, junto con hacer un llamado a la comunidad a actuar con prudencia, evitando la difusión de información no verificada o juicios que puedan agravar el impacto en los involucrados.
El caso continúa generando repercusiones en la comunidad educativa de Punta Arenas, mientras se mantienen posturas contrapuestas entre la familia del estudiante afectado y la versión entregada por el establecimiento.