El meteorólogo Jaime Leyton advierte que el calentamiento anómalo del Océano Pacífico superará un grado de temperatura, lo que podría generar un superávit de precipitaciones del 60%. Tras el término de la temporada estival y el descenso gradual de las temperaturas, la comunidad científica pone su mirada en el fenómeno climático denominado “Niño Godzilla”. Esta variante, significativamente más intensa que el habitual fenómeno de El Niño, amenaza con marcar la pauta meteorológica del territorio nacional durante este 2026.

Según explicó el experto de Mega, Jaime Leyton, el país abandonará la fase de neutralidad durante el próximo invierno para entrar en un ciclo de calentamiento oceánico profundo. La anomalía térmica en el Océano Pacífico resulta determinante para las proyecciones. El especialista detalló que la temperatura del agua no solo superará el umbral mínimo de 0,5 grados positivos, sino que se situará por encima de 1 grado Celsius.

Este incremento se considera “muy significativo”, ya que históricamente las anomalías de esta magnitud han derivado en inviernos extremadamente lluviosos para la zona central y sur de Chile. El análisis de eventos similares ocurridos en décadas pasadas sugiere que el trimestre de junio, julio y agosto podría registrar un 60% adicional de agua caída sobre los rangos normales. En el caso específico de la Región Metropolitana, esto implicaría que Santiago pase de sus 175 mm habituales a un total de 250 mm en solo tres meses.

“Lo que nos dice la proyección es que este año y este invierno en particular va a ser parecido a eso”, manifestó Jaime Leyton en su intervención en Meganoticias. Aunque el meteorólogo aclaró que las cifras exactas pueden variar debido a desviaciones estadísticas, la tendencia hacia un año hiperpluvioso es clara. La llegada de este “Niño fuerte” obliga a las autoridades y a la población a tomar medidas preventivas ante el aumento de la carga hídrica.

“Lo concreto es que hay que estar preparado”, sentenció el profesional, subrayando que la intensidad de este fenómeno podría transformar radicalmente el panorama hídrico tras años de sequía.