El portaaviones USS Nimitz, de la Marina de Estados Unidos, arribó a Valparaíso durante la semana del 16 de abril en el marco del despliegue Southern Seas 2026, ejercicio naval encabezado por el Comando Sur y la Cuarta Flota estadounidense. La escala en Chile forma parte de una operación de mayor alcance que contempla la circunnavegación de América del Sur y la realización de maniobras conjuntas con fuerzas navales de al menos diez países de la región. El itinerario también considera recaladas en Brasil, Panamá y Jamaica.

Durante el despliegue, el USS Nimitz operará junto al destructor lanzamisiles guiados USS Gridley, integrando un grupo de ataque que busca fortalecer la cooperación regional y el entrenamiento combinado entre armadas del continente. Según lo informado, Southern Seas incluye intercambio de especialistas en distintas disciplinas, con el objetivo de reforzar capacidades operativas y profundizar la preparación conjunta entre las fuerzas participantes. El ejercicio también apunta a mejorar la interoperabilidad con una de las armadas más avanzadas del mundo.

El USS Nimitz es presentado como una de las principales plataformas de proyección aeronaval de Estados Unidos. En su condición de buque insignia, combina capacidades de mando, control, resistencia operativa y despliegue de alta autonomía. Su grupo de ataque incluye, además del USS Gridley, una flota aérea compuesta por cazas F/A-18E/F Super Hornet, aeronaves EA-18G Growler, aviones C-2 Greyhound y helicópteros MH-60R/S Seahawk.

En términos de dimensiones, el portaaviones mide 332,8 metros de largo y su cubierta alcanza un ancho de 76,8 metros. Propulsado por energía nuclear, puede navegar a velocidades de hasta 30 nudos y cuenta con una tripulación cercana a las 6 mil personas, entre personal naval y aéreo. La recalada en Valparaíso se inscribe así en un despliegue de carácter regional que combina presencia militar, cooperación internacional y entrenamiento conjunto en el Pacífico y el Atlántico.