El exembajador de Chile en Argentina, expresidente de la Cámara de Diputados y exministro José Antonio Viera-Gallo afirmó que el caso de Galvarino Apablaza entró en una nueva etapa tras la orden de detención emitida en Argentina y sostuvo que, a esta altura, “pasó a ser un problema policial, no político ni diplomático”. Sus declaraciones se conocen en medio de la fallida captura del exfrentista y del nuevo impulso que tomó su búsqueda en territorio argentino. Viera-Gallo valoró que la arista judicial haya quedado zanjada luego de que la Quinta Sala de la Corte Contenciosa Administrativa rechazara el recurso presentado por Apablaza y de que la jueza María Servini dictara el cúmplase junto con la orden de detención.

A su juicio, eso cerró la discusión sobre el trámite judicial y abrió una fase centrada en concretar su captura. El exembajador además defendió que no existe contradicción entre el hecho de que Apablaza hubiera estado bajo vigilancia y que hoy no haya sido ubicado por la policía. “Mientras no hubiera una orden de detención, tenía el derecho a circular por donde quisiera”, señaló.

En esa línea, planteó que el seguimiento previo podía existir por la connotación del caso, pero sin que eso implicara una restricción formal de movimiento antes de que se dictara la orden judicial. Las declaraciones aparecen en un momento de alta sensibilidad política, luego de que la policía argentina no encontrara a Apablaza en el domicilio registrado ante la justicia cuando intentó ejecutar la orden de detención. Desde el gobierno chileno ya lo calificaron como prófugo de la justicia, mientras en Argentina el caso volvió a escalar con la activación de una recompensa para quien aporte datos sobre su paradero.