Alejandro Mihovilovich Gratz Investigador histórico Fernando Campos Harriet fue una de las figuras más destacadas de la historiografía chilena del siglo XX. Nació en Concepción el 17 de noviembre de 1910, en el seno de una tradicional familia penquista, y desde joven desarrolló un profundo interés por la cultura, el derecho y el pasado nacional. Su vida estuvo marcada por una constante vocación intelectual que lo llevó a convertirse en abogado, profesor universitario e historiador de gran prestigio.

Realizó sus estudios en el Colegio de los Sagrados Corazones de Concepción y posteriormente ingresó a la Universidad de Concepción, donde estudió Derecho. Se tituló como abogado en 1934 con una tesis titulada Medios de adquirir las naves. Poco tiempo después ingresó al Estudio Jurídico de la Armada de Chile, institución en la que alcanzó el grado de capitán de fragata y ejerció como auditor naval en Talcahuano durante varios años.

Esta experiencia profesional fortaleció su disciplina y rigurosidad, cualidades que luego trasladó al estudio histórico. En el ámbito académico, Campos Harriet tuvo una trayectoria sobresaliente. En 1950 comenzó a enseñar en la Universidad de Concepción, donde fundó la cátedra de Historia Constitucional de Chile.

Más tarde se trasladó a Santiago para incorporarse a la Universidad de Chile, donde continuó impartiendo docencia en Historia Constitucional e Historia del Derecho hasta 1978. Gracias a su labor docente formó a numerosas generaciones de estudiantes, dejando una huella profunda en la enseñanza universitaria chilena. Como historiador, desarrolló una vasta obra centrada en la historia política, jurídica y regional.

Entre sus publicaciones más reconocidas destacan Historia Constitucional de Chile, Historia de Concepción, Desarrollo educacional 1810-1960 y Amanecer de Concepción. Su enfoque otorgó gran importancia a las regiones, especialmente a la ciudad de Concepción, rescatando su papel fundamental en la formación histórica del país. Su prestigio lo llevó a integrar importantes instituciones culturales.

Fue secretario general de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, miembro y luego presidente de la Academia Chilena de la Historia, además de presidente del Instituto de Chile. También formó parte de la Real Academia de la Historia de España, lo que demuestra el reconocimiento internacional de su trabajo intelectual. En 1988 recibió el Premio Nacional de Historia, máximo galardón otorgado en Chile a los investigadores de esta disciplina.

Un año después fue nombrado Hijo Ilustre de Concepción, ciudad a la que dedicó gran parte de sus estudios y afecto. Falleció en 2003, dejando un legado invaluable para la cultura chilena.