La escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a repercutir nuevamente en el mercado de combustibles de América Latina. El avance de la guerra y el alza del petróleo llevaron a gobiernos y compañías de la región a implementar medidas para contener el impacto de la volatilidad internacional sobre sus mercados internos. En esa línea, mientras YPF anunció un alza de 1% en el precio de los combustibles en Argentina, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva dio a conocer subsidios adicionales a los combustibles para reducir los efectos del conflicto sobre los consumidores.
Desde este jueves comenzó a regir el aumento aplicado por la petrolera estatal argentina, junto con la extensión por 45 días del esquema implementado por la compañía para amortiguar el impacto de la volatilidad internacional del petróleo en los surtidores. La medida fue anunciada por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, quien aseguró que la decisión respondió a “un análisis detallado de las condiciones del mercado y las variables de oferta y demanda”. “De igual manera, continuaremos aplicando el sistema de buffer de precios por hasta 45 días adicionales, con el propósito de no trasladar sobresaltos en el surtidor”, agregó el ejecutivo a través de redes sociales.
Según explicó la compañía, el mecanismo contempla una “cuenta compensadora” que permitirá absorber temporalmente parte de las variaciones internacionales del crudo para sostener cierta estabilidad en los precios locales y recuperar posteriormente el diferencial acumulado. En la práctica, el esquema busca desacoplar parcialmente el valor doméstico de los combustibles respecto de las fluctuaciones del brent durante períodos de alta volatilidad internacional. Dicho mecanismo también incluye la aplicación del sistema de micropricing, herramienta que permite ajustar el valor final al consumidor según horarios, corredores y regiones, buscando optimizar la rentabilidad de las estaciones de servicio según el comportamiento del consumo.
Dado que YPF concentra cerca del 55% del despacho de combustibles en Argentina, otras petroleras presentes en el país -como Shell, Axion Energy y Puma Energy- también anticiparon que mantendrán mecanismos similares para amortiguar las variaciones del mercado internacional. Para analistas del mercado energético argentino, la decisión de YPF también responde al intento del gobierno del Presidente Milei por evitar nuevas presiones inflacionarias en el país. Según Juan José Carbajales, titular de la consultora argentina Paspartú, el anuncio coincide “llamativamente” con los deseos del Ejecutivo, “que pretende desacelerar el pico inflacionario de abril, todo ello en disonancia con las directrices de la Ley de Bases que promueven la paridad con los precios internacionales”.
El caso brasileño La estrategia adoptada por Argentina contrasta con la implementada por Brasil, donde el gobierno optó por reforzar las ayudas estatales para contener el impacto del conflicto tanto en los consumidores como en la inflación. Como una forma de respaldar la popularidad de Lula de cara a las elecciones de este año, el gobierno brasileño planea gastar hasta 2. 900 millones de reales brasileños (US$ 580 millones) al mes para subvencionar la gasolina y el diésel, ya sean de producción nacional o importada.
El decreto prevé un subsidio de entre 40 y 45 centavos de real brasileño (entre 8 y 9 centavos de dólar) por cada litro de gasolina vendido y de 32 centavos de real por cada litro de diésel. Según lo informado por Bruno Moretti, ministro de Planificación, la medida tendrá una duración de dos meses, con la posibilidad de prorrogarse de ser necesario. Esta es la tercera vez que el gobierno de Lula anuncia subsidios o exenciones fiscales para frenar el aumento de los precios de los combustibles desde el inicio de la guerra en Medio Oriente.
Desde el estallido del conflicto, el Ejecutivo brasileño ha puesto en marcha medidas fiscales a múltiples productos por un total de 13. 000 millones de reales brasileños. En ese contexto, Lula eliminó los impuestos sobre el biodiésel y el combustible de aviación, apoyó la producción local de gasóleo y subvencionó las importaciones de gas de cocina, además de permitir a las compañías aéreas recurrir a líneas de crédito provenientes de un fondo nacional de aviación.