La tasa de desocupación en Chile se mantuvo elevada al inicio de 2026. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas, el indicador alcanzó un 8,9% en el trimestre móvil enero-marzo, anotando un alza de 0,2 puntos porcentuales en doce meses. Con este resultado, el país extendió a 38 meses consecutivos con una tasa de desempleo igual o superior al 8%, reflejando un mercado laboral que sigue mostrando señales de debilidad, pese a una leve creación de puestos de trabajo en el último año.

En ese contexto, el INE reportó que en doce meses se crearon 45. 354 empleos, cifra que no logró compensar el mayor dinamismo de quienes ingresaron al mercado laboral. Presión por mayor fuerza laboral El incremento en la tasa de desocupación se explicó por un crecimiento de la fuerza de trabajo de 0,7%, superior al avance de las personas ocupadas, que aumentaron 0,5%.

En paralelo, el número de desocupados creció 3,3%, impulsado tanto por quienes quedaron cesantes como por quienes buscaron empleo por primera vez. Las tasas de participación y ocupación se situaron en 62,3% y 56,7%, respectivamente, ambas con leves retrocesos. A su vez, la población fuera de la fuerza de trabajo aumentó 1,2%, influida por el alza de personas inactivas potencialmente activas.

Brechas por género El desempleo continuó mostrando diferencias relevantes entre hombres y mujeres. En el caso femenino, la tasa alcanzó el 10%, con un incremento de 0,5 puntos porcentuales en doce meses, en un escenario donde la fuerza de trabajo creció por sobre la ocupación. En los hombres, en tanto, la tasa se ubicó en 8,1%, sin variación interanual, en línea con una leve contracción tanto de la fuerza de trabajo como del empleo.

Sectores e informalidad El aumento del empleo estuvo impulsado principalmente por las mujeres, con un alza de 1,2%, mientras que los hombres registraron una leve caída. Por actividad económica, destacaron las alzas en salud, actividades profesionales, comercio y el rubro inmobiliario. Sin embargo, el informe también evidenció un deterioro en la calidad del empleo.

La tasa de ocupación informal llegó a 26,5%, con un incremento de 0,7 puntos porcentuales en doce meses. Las personas en esta condición crecieron 3,2%, con mayor incidencia en comercio e industria manufacturera. Menos horas trabajadas y mayor holgura laboral En cuanto a la intensidad del trabajo, el volumen total de horas efectivas cayó 0,1% en un año, mientras que el promedio semanal descendió a 35,7 horas.

A ello se sumó un aumento en los indicadores de subutilización laboral. La tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial se elevó a 17,4%, con una brecha de género que alcanzó 6,2 puntos porcentuales en desmedro de las mujeres. Región Metropolitana En la Región Metropolitana, la tasa de desocupación se ubicó en 9,6%, con un alza de 0,2 puntos porcentuales en doce meses.

En ese período, el empleo retrocedió 0,2%, afectado principalmente por caídas en sectores como información y comunicaciones, servicios financieros y administración pública. En síntesis, las cifras del INE mostraron un mercado laboral que, si bien continuó generando empleo, no logró absorber el aumento de la fuerza laboral, manteniendo la tasa de desocupación en niveles elevados y con señales de precarización.