Este domingo comenzó la segunda fase de implementación gradual de la Ley 21. 561, reduciendo el tiempo de trabajo efectivo para quienes se rigen por el Código del Trabajo. A partir de este domingo 26 de abril de 2026, la fuerza laboral en Chile experimenta un cambio significativo con la entrada en vigencia de la jornada de 42 horas semanales.
Esta medida representa la segunda etapa de la Ley de 40 Horas, la cual busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores mediante una reducción gradual del tiempo de servicio sin afectar sus ingresos mensuales. La normativa aplica de forma exclusiva a los trabajadores regidos por el Código del Trabajo, dejando fuera a funcionarios públicos y prestadores a honorarios. Según lo establecido por la Dirección del Trabajo (DT), la reducción de los 120 minutos semanales debe ser real y efectiva.
En jornadas de cinco días, el empleador debe restar una hora íntegra al término del turno en dos días diferentes, a menos que exista un acuerdo previo de flexibilidad entre las partes. Un punto crítico aclarado por las autoridades es la estabilidad salarial. El Ministerio del Trabajo enfatizó que bajo ninguna circunstancia la reducción de horas puede derivar en un recorte de sueldos.
Al respecto, la abogada laboral Cristina Melo advirtió que “menos horas no es menos sueldo. Si te pagan menos, te están vulnerando un derecho”. Asimismo, se mantiene intacto el tiempo de colación, el cual no computa para cumplir con la reducción legal.
En cuanto a las horas extraordinarias, la ley estipula un recargo del 50% sobre el valor del salario habitual, aunque ahora permite compensarlas con hasta cinco días adicionales de feriado anual mediante acuerdo escrito. Las empresas que infrinjan estas disposiciones se exponen a severas sanciones administrativas. La Dirección del Trabajo habilitó el sitio web www.
dt. gob. cl y el número 600 450 4000 para canalizar denuncias por incumplimientos.
Finalmente, el cronograma legislativo fija el próximo gran hito para el 26 de abril de 2028, fecha en que la jornada alcanzará el tope definitivo de 40 horas obligatorias. Aquellas empresas que decidan adelantarse a dicha meta pueden pactar desde ya modalidades flexibles como el régimen 4×3.