Kiara Henríquez, capitana de la selección chilena de waterpolo e integrante del Team Chile, conversó con el programa "Mi historia con el cáncer" de CDO (Canal del Deporte Olímpico) donde contó detalles de cómo lidió con el diagnóstico de cáncer de tiroides papilar detectado a los 15 años. "Básicamente, lo descubrieron a tiempo, gracias a Dios. Para mí fue una experiencia dolorosa, pero creo que el mayor dolor fue para mi familia porque uno, claro, cae en cuenta de que esto es terrible, pero ¿cuál es la gravedad?
", comenzó. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de CDO - Canal del Deporte Olímpico (@canal_cdo) "O sea, el dolor lo llevó más mi familia como la carga de que tenemos que reaccionar rápido, qué va a pasar, la incertidumbre", sostuvo la deportista, quien reveló que "fui a la pediatra como tal y en ese palpar de cuello me dicen 'aquí hay algo extraño, tenemos que revisarlo como para descartar cualquier tipo de cosa' y en ese momento, en la ecografía ya se mostraba lo que había, que en el fondo fue un cáncer de tiroides papilar". Kiara Henríquez y la cicatriz que la marcó "para siempre" En la conversación con el programa "Mi historia con el cáncer", Kiara Henríquez también habló sobre la recuperación física y psicológica tras la operación a la que se sometió en el cuello.
"Me acuerdo que yo me veía la cicatriz y no me gustaba porque todavía no estaba ciento por ciento, por así decirlo. Estaba 'rojita', la piel muy sensible y en esta parte (del cuello), como cortaron, tengo menos sensibilidad", aseguró. "También me sentía como extraña con mi propio cuerpo", puntualizó la deportista, quien confesó que "esto afectó en su momento mi autoestima, no quería salir a la calle e intentaba taparla (la cicatriz) con collares, cuellos altos y fue algo que tuve que trabajar".
"La gente a veces me preguntaba: 'Oye, ¿qué te pasó? Y no sabía si quería contarlo ni si tenía que explicar que me habían operado y que me habían quitado esto", expresó Henríquez. "El deporte fue mi vía de escape, me permitió sentirme cómoda con mi cuerpo, conectar con mis compañeras y recibir su apoyo.
Fui creciendo, entendiendo los procesos de madurar, de que esto me pasó y esta cicatriz me sirve para poder inspirar e impactar la vida de las otras personas y generar este impacto real a niñas que también quieran atreverse a hacer deporte y que, a lo mejor, están pasando por una situación difícil", cerró.