Por eso, el ajuste al Mepco requiere una lupa mayor, lo que está en juego es la primera prueba de fuego real del gobierno. No en términos técnicos, sino políticos, pues la pregunta es si será capaz de sostener decisiones impopulares sin perder el control del relato ni la legitimidad frente a la ciudadanía. Lee también...
Ministerios empiezan a delinear dónde bajar gasto fiscal y Gobierno da la primera orden por auditoría Viernes 20 Marzo, 2026 | 15:08 El gobierno anterior de Gabriel Boric experimentó una caída significativa en su aprobación cuando decidió oponerse al quinto retiro de las AFP, precisamente porque, aun siendo una decisión fiscalmente correcta, chocó con expectativas inmediatas de la población. También tenía la dificultad que las autoridades de entonces cuando eran diputados apoyaron con fervor los anteriores retiros, lo que hacía más difícil explicar esta decisión. Ese es el riesgo estructural: cuando la política económica se percibe como necesaria pero desconectada de la experiencia cotidiana, la legitimidad se erosiona rápidamente.
La diferencia, y la oportunidad, es que hoy el gobierno tiene un mandato explícito de orden y eficiencia. Si logra que el ajuste sea entendido como parte de ese mandato y además se cumple la promesa principal que los que no se fueron antes con todas sus cosas, serán expulsados con lo puesto, la calle podrá no ponerse peligrosa. Si no lo logra, entonces no será el precio del combustible lo que determine el curso de los acontecimientos, sino la percepción de que el gobierno dejó de ser coherente con aquello que prometió.