“El cáncer cervicouterino es altamente tratable cuando se detecta en etapas tempranas. La incorporación de la prueba de VPH ha mejorado significativamente la precisión del diagnóstico”, señala la doctora, que enfatiza en no solo la importancia del examen sino que también de ponerse la vacuna. 2.
Mamografía El segundo es el estudio radiográfico que permite detectar tumores que no son palpables en un examen físico. Lee también... Estudio revela que el cáncer cervicouterino fue el cáncer con más retrasos GES en 2025 Jueves 26 Marzo, 2026 | 11:58 Las mujeres con riesgo promedio deben comenzar a los 40 años, mientras que aquellas con antecedentes familiares deben consultar para un inicio más temprano, idealmente desde los 35.
3. Exámenes de presión arterial y colesterol En tercer lugar, el control de la presión arterial y el colesterol evalúan la salud cardiovascular y deben iniciarse a partir de los 20 años. La presión arterial debe controlarse cada dos años si los valores son normales, mientras que el colesterol cada 4-6 años.
“Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres, superando incluso al cáncer de mama. Un control periódico permite intervenir a tiempo”, explica Vargas. 4.
Densitometría ósea Sobre la densitometría ósea, este examen mide la densidad mineral de los huesos y debe realizarse a partir de los 40 años, o antes si existen factores de riesgo como menopausia precoz. Lee también... El examen clave para detectar la epilepsia: es ambulatorio, indoloro y seguro Jueves 26 Marzo, 2026 | 17:47 La frecuencia recomendada es cada dos años.
”Las mujeres tienen mayor riesgo de osteoporosis que los hombres, especialmente después de la menopausia. La detección temprana permite implementar estrategias preventivas efectivas”, aclara el traumatólogo de Clínica INDISA, Claudio Arriagada. 5.
Exámenes rutinarios Por último, es esencial realizar un perfil tiroideo (TSH), dado que las mujeres tienen una mayor predisposición a trastornos de la tiroides, permitiendo detectar si la glándula trabaja en exceso o de forma insuficiente; junto a este, el hemograma completo es vital para descartar anemias e infecciones. Asimismo, el perfil de lípidos y glucosa permite evaluar el riesgo cardiovascular y los niveles de azúcar, mientras que las pruebas de función renal y hepática, en conjunto con un examen general de orina, aseguran que los órganos vitales estén filtrando toxinas correctamente. La detección temprana a través de estos análisis permite un tratamiento oportuno, evita complicaciones a largo plazo y garantiza una mejor calidad de vida.
Identificar factores de riesgo a tiempo es la clave de la medicina moderna. Estos cinco exámenes constituyen el mapa básico para un monitoreo responsable en cada etapa de la vida.