Los desafíos para el Ministerio Público, entonces, parten por la adecuada selección y preparación de los fiscales, profesionales y técnicos, que bajo la responsabilidad del Fiscal Nacional, los Fiscales Regionales y el Fiscal Supraterritorial llevarán a la práctica las intenciones del Ejecutivo y del Congreso de provocar avances cualitativos y cuantitativos en los resultados de la persecución penal. También serán claves las coordinaciones operativas y el fortalecimiento del trabajo en equipo con todas las policías (incluida la marítima y gendarmería) y otros colaboradores públicos y privados nacionales y extranjeros esenciales para la investigación criminal. Existen muchas expectativas en que estos profundos ajustes, en términos orgánicos y procesales, tengan el mejor de los aterrizajes operativos y marquen notoriamente la diferencia.
La eficacia de sus resultados es esencial para que la ciudadanía perciba un cambio importante en la efectividad del sistema penal acusatorio en su faceta clave de investigación y persecución, en un contexto, además, de reformas complementarias, relacionadas con los nuevos sistemas de inteligencia del Estado y de inteligencia financiera, próximos a ser ley.