Era uno de los grandes atractivos para este fin de semana largo en la comuna de Coquimbo y cumplió las expectativas. Se trata de la bioluminiscencia, fenómeno natural conocido como “costa azul”, que iluminó las playas de Tongoy y Guanaqueros con intensos destellos, captando la atención de residentes y turistas. El fenómeno, provocado por microorganismos marinos llamados dinoflagelados, genera una luz azul brillante que se activa con el movimiento del agua, transformando el borde costero en un espectáculo visual único.

Su presencia, que se ha extendido por varios días, posicionó a la zona como un atractivo emergente para quienes buscan experiencias distintas. Desde el municipio de Coquimbo confirmaron el alto interés que generó este evento. “Los balnearios de Tongoy y Guanaqueros registraron una alta afluencia de visitantes, quienes llegaron a estos lugares para observar este fenómeno”, indicaron a Diario El Día.

El flujo también se reflejó en las rutas de acceso. “El peaje de Guanaqueros refleja una alta afluencia, con más de 1. 200 vehículos diarios en tránsito hacia Tongoy y Guanaqueros”, detallaron desde la casa edilicia, dando cuenta del importante movimiento registrado durante viernes y sábado.

A esto se sumó la oferta turística impulsada por el gremio de pescadores, quienes aprovecharon el fenómeno para realizar recorridos nocturnos. “Se han desarrollado tours que alcanzan a más de 600 personas diarias, contribuyendo significativamente al dinamismo económico local”, señalaron. El impacto también se hizo sentir en el comercio, que experimentó un repunte en su actividad.

Según el municipio, este incremento “ha tenido un impacto positivo en la economía local, reactivando el comercio del sector y manteniendo estándares operativos acordes a periodos de alta demanda”. En materia de seguridad, la Capitanía de Puerto ha mantenido una fiscalización permanente, autorizando únicamente a embarcaciones que cumplen con las condiciones necesarias para paseos nocturnos. En paralelo, el municipio reforzó servicios operativos como el tapado de baches, turnos de emergencia y el retiro de residuos, con el objetivo de mantener condiciones adecuadas ante el aumento de visitantes.

De esta manera, la bioluminiscencia no solo se consolidó como un espectáculo natural de alto interés, sino también como un motor de reactivación turística, evidenciando el potencial del borde costero más allá de la temporada alta. Si bien no es posible determinar con exactitud hasta cuándo se extenderá el fenómeno, se espera que durante los próximos días continúe atrayendo visitantes a Tongoy y Guanaqueros.