Las campañas electorales pueden contener énfasis, simplificaciones o consignas. Pero no pueden transformarse en sustitutos de una política pública, especialmente en un ámbito tan sensible como la migración. Hoy todavía existe espacio para retomar una agenda migratoria seria.
Las personas en situación irregular ya están en Chile y, a todas luces, expulsarlas a todas nunca fue una meta viable. La ciudadanía tiene derecho a saber cuál será la estrategia del gobierno frente a esta realidad y qué instrumentos concretos piensa implementar. Chile necesita una política migratoria seria, sostenible y comunicada con honestidad.
Que reconozca lo avanzado y lo profundice. Que se preocupe de entregar resultados de Estado y que ponga la mirada en un futuro de cohesión social, seguridad y eficiencia.