El jefe de Gobierno israelí afirmó que la Policía actuó por “preocupación por la seguridad” del cardenal y su comitiva, descartando cualquier intencionalidad adicional. No obstante, indicó que las autoridades trabajan en un plan que permita a líderes religiosos participar en ceremonias durante los próximos días. En paralelo, el presidente de Israel, Isaac Herzog, calificó lo ocurrido como un “desafortunado incidente” y expresó su pesar directamente al patriarca.
Según explicó, la decisión estuvo motivada por la amenaza de ataques con misiles en la zona de Jerusalén en días recientes. Herzog reiteró el compromiso del Estado de Israel con la libertad religiosa y el mantenimiento del statu quo en los lugares sagrados. Sin embargo, la actuación policial fue cuestionada por el diputado árabe-israelí Ayman Odeh, quien puso en duda su legalidad.
El parlamentario sostuvo que la ceremonia no infringía las restricciones vigentes, que limitan las reuniones a un máximo de 50 personas, y que existía coordinación previa entre el Patriarcado Latino y las autoridades. Odeh informó que presentó una queja urgente ante el Ministerio de Defensa, argumentando que se trató de una vulneración grave a la libertad de culto. Además, acusó al Gobierno de aprovechar el contexto de guerra para modificar el statu quo en Jerusalén Este y en los lugares sagrados.
“Exigimos respuestas claras y no aceptaremos nada menos que el pleno acceso y la completa libertad de culto para todas las religiones”, concluyó.