Fue recién al cumplirse ocho meses de la desaparición cuando la PDI comenzó a revisar los antecedentes desde cero. Este movimiento es visto por los cercanos a Jonathan como una oportunidad clave para retomar líneas de investigación que fueron desatendidas y avanzar hacia la verdad con mayor exhaustividad. “Ha sido un proceso muy doloroso y también muy frustrante.

El aislamiento geográfico de la isla hace que muchas gestiones sean más difíciles y que el acceso a información o a apoyo externo sea limitado. En muchas ocasiones la familia ha tenido que buscar por sus propios medios a posibles testigos, recopilar antecedentes y tratar de impulsar que la investigación avance” La familia de Jonathan espera que el caso tenga mayor atención en los medios de comunicación y una mayor supervisión de parte de las autoridades. Además,esperan que otras instituciones se involucren o supervisen la investigación de manera que se pueda verificar si los procedimientos se han realizado de forma correcta.

La madre de Jonathan ha sido categórica al declarar ante la investigación que, según hallazgos descubiertos por ella misma en la actividad digital de su hijo, existirían indicios de un presunto traslado de estupefacientes hacia Rapa Nui. Bajo esta tesis, la progenitora sostuvo que dicha situación podría haber derivado en escenarios criminales de mayor gravedad, como un secuestro o un homicidio; en consecuencia, la madre cuestiona directamente el rol de la pareja del joven, afirmando bajo su sospecha que ella poseería información determinante y hasta ahora omitida para el esclarecimiento del caso. Por último, la familia señaló que no buscan confrontación, sino transparencia y la tranquilidad de que la investigación se esté realizando con el rigor necesario.

Lo único que esperan es saber que paso con Jonathan Nicolás Teao Aguilar.