El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció un “patrón persistente e implacable de muertes” de civiles palestinos en la Franja de Gaza, pese al alto el fuego vigente desde hace seis meses entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). Según el jefe de derechos humanos de la ONU, en los últimos días se han registrado víctimas en distintos contextos cotidianos: viviendas destruidas, refugios, campamentos de desplazados, calles, vehículos, centros médicos e incluso espacios educativos improvisados. A su juicio, estos hechos reflejan una “preocupante indiferencia hacia la vida de la población civil”, en un contexto marcado por la falta de rendición de cuentas.

Desde comienzos de abril, al menos 32 palestinos han muerto por acciones atribuidas a fuerzas israelíes. Entre ellos se encuentra una niña fallecida el 9 de abril tras recibir disparos mientras se encontraba en una sala adaptada como aula en un campamento de desplazados en Beit Lahiya, en el norte de Gaza. El Alto Comisionado también expresó preocupación por la muerte de trabajadores de prensa y personal humanitario, subrayando que el número de víctimas en estos sectores “no tiene precedentes”.

Advirtió que esta situación agrava la crisis, al dificultar tanto la cobertura informativa como la asistencia a la población afectada. Asimismo, alertó que el desplazamiento interno se ha convertido en un factor de riesgo adicional. “A diario se registran incidentes de personas que mueren mientras caminan, conducen o permanecen en la vía pública”, indicó.

En total, más de 730 personas han fallecido por ataques aéreos, disparos y bombardeos recientes, muchos de ellos en zonas cercanas a la denominada “línea amarilla” en el este de Gaza, área vinculada a posiciones militares tras acuerdos previos en el enclave. Türk fue enfático en señalar que “atacar a civiles que no participan directamente en hostilidades constituye un crimen de guerra”, independientemente de su ubicación. Añadió que la población palestina enfrenta un escenario sin garantías mínimas de seguridad: “No existe un plan real de supervivencia; no hay lugar seguro”.

Finalmente, instó a la comunidad internacional a adoptar medidas concretas para frenar las violaciones al Derecho Internacional, asegurar responsabilidades por los hechos y facilitar condiciones para la reconstrucción de Gaza. “Tras años de vulneraciones reiteradas y miles de víctimas civiles, es imprescindible que la respuesta internacional vaya más allá de las declaraciones”, concluyó.