En medio de un discurso de estrechez fiscal, el Gobierno decidió poner en venta un refugio estatal en uno de los sectores más exclusivos de la capital, abriendo un nuevo flanco sobre el uso —y ahora desmantelamiento— del patrimonio público. La medida fue confirmada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y la titular de Bienes Nacionales, Catalina Parot, quienes detallaron que el inmueble fiscal ubicado en La Parva será enajenado una vez finalizada su concesión. “Está lleno de bienes en los ministerios (…) incluso algunos refugios en La Parva.

Sí, señor. Lo vamos a vender”, afirmó Quiroz, quien además apeló a un “principio ético del manejo de la hacienda pública”. Desde Bienes Nacionales, Parot precisó que se trata de una propiedad que estuvo concesionada por 25 años a una comunidad de vecinos del sector, acuerdo que fue renovado en dos ocasiones por cinco años adicionales.

“Esa concesión terminó (…) y esa propiedad nosotros la vamos a poner en venta, porque ya no va a estar más a disposición de los vecinos de La Parva”, sostuvo. La decisión se inserta en una estrategia más amplia del Ejecutivo para reforzar los fondos soberanos mediante la venta de activos fiscales considerados subutilizados o sin un uso estratégico. Según explicó el ministro de Hacienda días atrás, existe un catastro de bienes estatales que podrían ser enajenados para generar ingresos extraordinarios, en un contexto de presión sobre las finanzas públicas.

El giro no es solo financiero, sino también conceptual. Desde el Gobierno apuntan a priorizar la eficiencia en el uso del patrimonio fiscal por sobre esquemas de concesión prolongados, incluso en casos donde históricamente estos bienes han tenido un uso comunitario.