Adivine: Franco Parisi da esta entrevista por Zoom porque “estoy en Estados Unidos, pero en 10 días más estaré en Chile”. Ante lo que hace unos años era una escandalera que se devoraba la campaña presidencial, ahora no se complica. Va a estar yendo y viniendo, y la cuestión de si alguna vez se va a establecer acá para él es así: “Según mi señora, paso más tiempo en Chile.
Según la prensa, paso más tiempo afuera. Pero lamentablemente, tengo que trabajar”. Como sea, desde allá no se ha perdido pixel de la trifulca que se ha armado en los prolegómenos de la madre o abuela de todas las batallas, esta sabrosa justa en que el gobierno de José Antonio Kast se juega hasta sus más gordas fichas para que salte la zanja del Congreso su ambicioso megaproyecto de muchos nombres y más de 40 medidas, partiendo por la “irrenunciable” baja de impuestos corporativos del 27% al 23%.
Sabe que con sus 14 -perdón, 13 tras la deportación de Cristián Contreras- diputados de la bancada PDG, sus acciones van al alza en esta vuelta. Quizá por eso deja en suspenso cómo votarán, por mucho que le salga demasiado fácil criticar al Gobierno por una retahíla de motivos. Hasta por la cadena nacional en que Kast anunció el proyecto.
- ¿Ya le “recomendó” a la bancada del PDG rechazar la idea de legislar del proyecto? ¿O va a esperar hasta última hora, cuando ingrese o se vote? - Lamentablemente aún no sabemos cuál va a ser el proyecto.
Siguen incorporando cosas que no estaban antes, parece que esto es un cuentagotas. Por ahora, me inclino más por un rechazo. También puede ser que el Gobierno logre el pirquineo, no por el PDG, sino que por otros partidos en el Parlamento.
Sería un mal precedente. Ojalá que se arregle el proyecto, se apruebe por una amplia mayoría y no por una ajustada. - Además hay presión de inversionistas que prefieren un margen más holgado y no “que se la vuelvan a cambiar en cuatro años más”.
- Exactamente. Pero también socialmente, son dos cosas distintas. Tú puedes ganar la ley en el Parlamento.
Pero puedes perder la discusión en la calle. - A ver, prosigamos con eso. - Cuidado con esa idea de que “total paso la aplanadora, son dos votos, los consigo por acá, por allá”.
Con la polarización en Chile quedó demostrado que arrinconarse en lograr votos para una propuesta tan importante no es bueno. Por eso recomendamos que el Ejecutivo converse con las distintas bancadas y trate de llegar a un acuerdo. No cuesta nada.
Obviamente, si uno se pone tozudo, no se va a lograr. Es mala esta actitud de que “tengo dos votos más, estamos listos”. - Supongamos que se apruebe por un margen de unos ocho o 10, 12 votos, pero con un proyecto de ley impopular: el costo se traspasa a quienes voten a favor, y ahí usted, el PDG corren un riesgo.
- Si es bueno para Chile, estamos dispuestos a asumir cualquier riesgo. - ¿Incluso si el proyecto termina siendo poco popular, que persista con la rebaja al impuesto corporativo aunque acepten algunas medidas que usted plantea? - No quiero especular.
Dado como está ahora el proyecto, siento que lo más recomendable es rechazar. Veamos qué va a pasar al final: aquí entra un caballo y puede salir un camello. Pero hasta ahora veo cosas que se pueden mejorar.
Por ejemplo, la eliminación del IVA a las viviendas: decimos que está equivocado, debería ser que se devuelva el 14% al comprador o compradora, persona natural, y eso que vaya al pie. Le regalo otra a Kast: que se institucionalice el bono pie del 20%, por lo tanto para compra de vivienda tendrías un 34% de pie. Muchas veces las personas tienen los ingresos para calificar a un crédito hipotecario, pero no el pie.
Y con eso podríamos bajar estas 100 mil viviendas que están en stock en un plazo de 18 meses, según mis cálculos. - Ya están conversando: desde el jueves el Gobierno lo hace con sus diputados. - Sí, pero a contramano, y tratan de dividir.
Llaman a un diputado para acá, otro diputado para allá. - ¿Le están tratando de desordenar la bancada? - En todos lados.
A todos. - ¿Con usted han hablado? - No.
A mí me escribió un asesor, pero dije: “No, yo no estoy dispuesto a hablar con asesores”. No por mirar en menos, sino que que el asesor hable con mi asesor si quiere, o si quiere habla con la bancada. - ¿Pero, y con un subsecretario o un ministro sí?
- No, no he hablado con nadie. - ¿Cree que el Gobierno debió haberlos contactado antes de la cadena? ¿Que no le están dando “buen trato”?
- No, eso a mí me da lo mismo. Nos interesa el proyecto país. O sea, si el proyecto fuera bueno, no hablen con nosotros y se aprueba.
Pero si el proyecto es mejorable o es malo, por lo menos hay que conversar. Al Gobierno le falta un poco de aquello, pero no solamente con nosotros ha sido displicente, también lo han sido con la multigremial de los emprendedores. Cualquier ministro de Hacienda, de cualquier color, tiene que llamar a la multigremial de emprendedores.
Falta un poquito de tino político y entender que no es gerente de empresa, es ministro de Hacienda. - Entonces, ¿debería llamarle el ministro Quiroz, el ministro García, o el ministro Alvarado? ¿Eso es lo razonable?
- No, no me llame a mí. Hable con Juan Marcelo Valenzuela (jefe de bancada de diputados del PDG e histórico socio suyo en Bad Boys). - ¿Él es su negociador plenipotenciario?
Dijo el otro día que hablaba con usted cinco veces al día. - Sí, claro. Hablo con todos los diputados todos los días.
“El Presidente rompió el corazón de varios” - Su hermana, la diputada Zandra Parisi, reclama que al Gobierno “le falta corazón”. ¿Lo interpreta? - La comparto plenamente.
Esperaba que el miércoles, después de este anuncio, el Presidente dijera “y bueno, vamos a congelar el precio de la gasolina por los próximos... ” No puede ser que te tiren esta reforma sin ningún punto a favor. La clase media emergente está corriendo a echarle gasolina al auto porque vuelve a subir.
- Cuando le critica al Gobierno que esto fue inoportuno, ¿también incluye señales como el almuerzo del Presidente en La Moneda? - Completo. Es que ha sido una seguidilla de malas decisiones del Ejecutivo.
Y también la puesta en escena estuvo fea: el Presidente se veía inseguro, titubeó, le faltaba momento, emoción... no sé. No entendí lo que estaba buscando con ese anuncio, más que cumplir.
- Pero el Presidente había adelantado que “la iba a romper”, ¿recuerda? - No sé qué habrá roto, pero creo que no. Creo que rompió el corazón de varios.
Esperaba un poquitito más de decir “mire, vamos a rebajar el IVA de los pañales de adultos”, que es una pena gigantesca para los adultos pagar ese IVA. Creo que está lamentablemente al debe. Queremos que le vaya bien.
- ¿Confía en este Gobierno? - Yo tengo que confiar en todos los gobiernos que fueron elegidos democráticamente. - Una cosa es confiar y ¡otra que te desilusionen!
Son dos cosas distintas. - ¿No le ha roto el corazón el Presidente todavía? - No.
Hasta ahora he sufrido decepciones porque no esperaba esto. Esperaba algo más. - ¿Ha hablado con él alguna vez, desde el 11 de marzo?
- No, no. La última vez que me lo encontré fue en un debate. “Creo que hay que bajar los impuestos, pero primero para las personas” - Respecto al famoso “corazón” de este proyecto, la rebaja al impuesto corporativo.
¿Objeta la medida misma, o las condiciones y circunstancias en que está siendo presentada? - Exactamente la circunstancia que está siendo presentada y el porqué. Si me dices “tenemos que rebajar el impuesto corporativo, porque en la OCDE se paga más”, es como cuando le decía a mi mamá “voy a ir a la fiesta, todos mis compañeros van”, y ella me decía “si tus compañeros se tiran por el barranco, ¿tú te vas a tirar?
” Hay que tener mucho cuidado, hay que diferenciar el nivel de ingreso a los países, la estructura, el ingreso del país, etcétera. Si me dice que es para aumentar el crecimiento, yo inmediatamente te digo el FUT, pero FUT para inversión en Chile. - ¿Y en qué quedó eso?
¿Ustedes le han seguido enviando material o tratando de convencerlos respecto del FUT? - Eso es una decisión del Ejecutivo. Si ellos quieren preguntar, que nos pregunten a través de los canales formales y se puede hacer llegar todo lo que quieran.
- ¿Avanza eso o no? - Veo que no avanza. Nosotros estamos diciendo el mismo FUT que había antes, pero focalizado en activos fijos y software en Chile.
Hay que decir la verdad: el FUT hasta el 2014 realmente fue un abuso. Se puede mejorar ese sistema si queremos más inversión. Estamos entrabados porque no se considera este FUT, no se considera la permisología, un aspecto que me llamó la atención es que no se está modificando el Consejo de Monumentos Nacionales, que ha sido una piedra en el zapato.
- Si su objeción a rebajar el impuesto corporativo no es por la idea en sí, sino que por las condiciones y circunstancias en que lo plantea el Gobierno, ¿se va a sentar a negociar con el Gobierno si dicha medida es “irrenunciable”, como dijo el ministro Segpres? - Aprendí que en política todo lo que era irrenunciable puede ser renunciable. - Incluyendo esta rebaja del 27% al 23%.
- Pero es conversable. ¡Conversémoslo! Había un Presidente que dijo que no va a haber ninguna modificación a la Constitución, y sabemos lo que pasó.
En política uno tiene que ser humilde, estar dispuesto a conversar y si no te gusta, votas que no. Pero esto de pensar, que la ideología, de que hay que bajar los impuestos por bajar los impuestos... Creo que hay que bajar los impuestos, pero primero para las personas.
- Y si la rebaja al impuesto corporativo se cae durante la tramitación, ¿cambiaría su disposición ante el proyecto? - Necesito conversar el IVA a los medicamentos, el IVA a los pañales, que repensemos el impuesto específico a los combustibles. Ese tipo de cosas nos mueven, más que estar discutiendo algo...
quizá el Presidente está encariñado con eso. Además, es una medida de mediano y largo plazo. Si se aprueba, lo único que va a hacer es que los precios de las acciones suban, y una vez que esté implementado va a tener que aumentar la utilidad de las empresas, es decir, los dividendos, pero no necesariamente la inversión.
Y se le están olvidando las pymes. - El punto de fondo que defiende el Gobierno es que la menor recaudación que provocaría esta rebaja tributaria no tiene “compensaciones” en ingresos, sino que por la vía del crecimiento a futuro. Dicen que los resultados “se verán reflejados en el bolsillo de las personas en el plazo de un año y medio”.
¿Le cree a este argumento? - Me cuesta. Primero le preguntaría al ministro cuánto es el costo de la medida.
Ni siquiera lo tienen claro. Si estoy sumando y sumo US$ 2500 millones, otros suman $ 4500 millones... de hecho, le preguntaron a la vocera y tampoco supo decirlo...
- Usted dijo que el costo de este paquete, al menos como se conoció vía cadena y minutas el jueves, sobrepasa los US$ 2500 millones. ¿Cuánto más? - Es mucho más que eso.
La integración tributaria, da US$ 800 millones. El subsidio al empleo, US$ 1400 millones. Ahí ya tienes US$ 2200 millones.
Y esto con cifras de ellos, no mías. Más los US$ 90 millones de las contribuciones, ya tienes US$ 2300 millones. ¿Sigamos?
- Parte importante de esta discusión es que el costo de estas medidas es caro y no sería mucho lo que se podría recaudar por otras vías. Usted ha cuestionado que lo que entraría por repatriación de capitales es “pobre”. ¿Y la aprensión del Consejo Fiscal Autónomo respecto de que si cae la recaudación tributaria se pueden agravar las cifras de déficit fiscal?
- ¡Sí! Completamente de acuerdo. - ¿Le parece peligroso?
- Sí, claro, Porque aquí hay una trampa. Una trampa de liquidez, que se llama. Los US$ 1400 millones del subsidio al empleo significan dos cosas.
Uno, un crédito para el IVA y un crédito para el PPM (Pago Provisional Mensual). Eso es parte del capital del trabajo del Estado. Entonces no vaya a ser que por implementar esto apuradamente, y no entendiendo lo que estás haciendo, en el mediano o largo plazo vayas a tener un problema de liquidez.
Un problema de liquidez significa que vas a tener que emitir bonos de corto plazo, tanto interna como externamente. Entonces, a mí no me están dando las cifras. - ¿Qué le parece que se haga una cadena nacional un miércoles en la noche y que se conozca el informe financiero recién el lunes o martes de la semana siguiente?
- Eso me llama la atención y creo que vamos a saltar todos a ver los números. - No me queda claro si para usted este proyecto es facho o comunacho. - ¡Es torpe!
No puedes colocar todo un proyecto como la base de tu gobierno. Son cuatro años. “En esta pasada, ya ganamos” - Dice esperar que sus diputados “voten todos más o menos ordenados”, pero que “no hay órdenes de partido” ¿Cuál es su rol: estar entre quienes decidan, o plato de segunda mesa, mientras otros influyen?
- Nos da exactamente lo mismo. Nos interesa la clase media. - ¿Cómo le va a dar lo mismo?
El comentario de la semana es que el PDG al final va a vender caro su apoyo en esta cuestión. - No, no. Para nada.
No estamos en eso. Estamos en el largo plazo. - Pero en política se construye el relato y la identidad con señales y hechos: cómo voten sus diputados la idea de legislar.
- Ah, ¡de todas maneras! Sí, estoy de acuerdo. - Y ahí se va evaluar y analizar cuánto pesa el liderazgo Franco Parisi, pues.
- Pero, todo el día. - Me refiero a cómo se vote este proyecto, en esta pasada. - Pero en esta pasada ya ganamos.
- ¿Cómo? Si todavía no se vota. Ni siquiera ha ingresado.
- No pues. A nivel social ganamos nosotros. ¿Quién pone el punto del IVA a los pañales?
Nosotros. ¿Quién pone el IVA de los medicamentos? Nosotros.
La opinión de los políticos no nos mueve la aguja. - Ya, pero según cómo resulte esto y cómo voten sus diputados se va a evaluar su liderazgo. Lo van a medir pensando en que otra vez quiere ser candidato presidencial.
¿Pesa Parisi o no? - Te respondo y te gano la mano: el 2001 tenía seis diputados, echamos a varios, otros se fueron y salí tercero con un 20%. Esto va más allá.
En el PDG y en mi rol político ganamos mentes y corazones. - De sus 14 diputados, o mejor dicho 13, porque me imagino que ya no cuenta a Cristián Contreras, alias Dr. File… - 13 diputados, entonces.
¿Concede que es posible que no voten todos igual? - Creo que lo más probable es que voten todos igual. - Javier Olivares, uno de ellos, dijo “quisiera votarlo a favor” y que “lo más importante es estar ordenados”.
- ¡Perfecto! Él está dispuesto a cuidar el grupo y el grupo se llama bancada de diputados, y la bancada toma la decisión a puerta cerrada. - Pero usted y el PDG van a esperar hasta el final, hasta que se vote en sala, para decidir.
- Sí, hay que esperar. Pero creo que están bien coordinados nuestros diputados. - ¿Y qué me dice de la diputada Pamela Jiles?
El jueves volvió a recordar que le “va a hacer la vida a cuadritos” a Kast. En la Cámara algunos apuestan a que se mande sola. - Hasta me he encontrado con alguien que pregunta con sorna, si ¿es el PDG o el “PDJ?
”. ¿Apoya esto de “hacerle la vida cuadritos a Kast”? - Pamela maneja muy bien la sensibilidad social, pero ella es bastante disciplinada y sabe que el futuro político de Chile se escribe con PDG; ella ha tenido también que aceptar lo que dice el grupo.
Conozco la interna y lo hemos conversado privadamente, ella sabe que el proyecto PDG y la bancada PDG son cada vez más importantes. Y también Javier Olivares y Zandra Parisi... voy a tener que nombrar a los 13 para que nadie se pique.
¿Lo llaman del gobierno? “No lo necesito” - ¿Cómo diagnostica la caída en masa de 15 seremis, el manejo político con este proyecto, la respuesta de la vocera sobre el Estrecho de Magallanes? - Muy complicado veo al Gobierno.
Le falta liderazgo, hay algunos que todavía siguen en campaña y eso es distinto que gobernar. Se necesita un poquito más de calle y corazón. Hay señales de que se han disparado en los pies.
Cuando se cayeron los tres gendarmes y el Presidente siguió hablando, eso duele. - ¿Qué más? - Los seremis.
¿Cómo estuvieron tres meses, desde la segunda vuelta a asumir, y no estaba completo eso? Parece que fueron muchos viajes y poco trabajo. - El senador Rodolfo Carter reclamó que “se nos cae el relato” cuando la ministra de Seguridad faltó a esa comisión.
Más allá de ese episodio: el tema de la narrativa, el relato global, el prestigio y la imagen, el rol de la vocera, ¿entran en su lista de débitos del Gobierno? - Mucho, no puedes estar pendiente de una situación personal de la ministra de Seguridad para algo tan importante. Aumentaron los crímenes de alta connotación, siguen los turbazos, y ese tipo de cosas mata el relato del Bukele chileno.
A la ministra vocera le daría un poquito más de tiempo. La han tirado a la palestra y hay que cuidarla porque, primero, es mujer... pero ella no ayuda mucho.
- La diputada Jiles la había respaldado, pero ahora dice que “era difícil defenderla si no sabía que el Estrecho de Magallanes es chileno”. - Claro. Ha cometido bastantes errores.
- ¿Qué nota le pone ahora al Gobierno entonces? - Sigue con un 2. Con tendencia estable a la baja más que al alza.
-¿No tiene contacto con el Gobierno? ¿Lo han llamado para algo o para nada? - No, y tampoco no se produjo.
Así que no, no lo necesito.